El rallye quedaba, por tanto, recortado en su kilometraje de tramos cronometrados, aunque ello no evitaba que su dureza se cobrase un buen número de víctimas, con sólo 30 coches en la llegada de los más de 50 inscritos.
Entre los que no terminaban la prueba estaban, desgraciadamente, tres de los cuatro vehículos preparados por RMC que finalmente tomaban la salida en O Barco de Valdeorras. Una auténtica lástima ya que todos ellos se mostraban realmente competitivos, permitiendo a sus pilotos marcar siempre buenos cronos de acuerdo a las posibilidades y experiencia de cada uno.
Así, Joan Roca volvía a estar continuamente entre los tres mejores, cediendo sólo algo de tiempo en el segundo tramo al sufrir un impacto en el intercooler que hacía subir la temperatura del motor. El resto del día, Roca estaba siempre entre los mejores y era tercero, a sólo 12 segundos del líder, en el momento de su abandono al final del tercer bucle.
Un par de tramos antes había tenido que retirarse Reiriz que, pese al abandono, se mostraba muy satisfecho con la mejora de prestaciones, en comparación con su anterior montura, que suponía el EVO8 que estrenaba en esta prueba.