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Aún
con el baqueteado Ibiza se realizan algunas carreras
a principio de temporada, hasta que a mitad de año
se decide comprar un auténtico aparato de carreras,
el R5 Turbo 2.
Era la misma unidad con la que Jesús Puras
había ganado la Copa de España de Rallyes
en el año ‘86. Con este coche es con
el que se empieza a participar más en montaña,
puesto que al ser un vehículo más de
competición, también era más
caro de mantener, lo que hace al equipo comenzar a
interesarse por la montaña, que es más
barata por el menos kilometraje que se hace. Aquí
ya se empieza a ver que en montaña, aparte
de ahorrarse dinero se estaba siempre en cabeza, ganando
carreras. En los pocos rallyes que se hicieron, se
consiguieron buenos resultados. Incluso se consigue
acabar por primera vez, después de cuatro años
seguidos de abandonos, el Rallye de Tineo,
en un meritorio segundo puesto. En Cangas
del Narcea también se termina,
segundo, finalizando el Rallye de Luarca
en la cuarta plaza.
Vencedor en Turismos
de varias carreras del Campeonato de Asturias de Montaña.
Vencedor en varias carreras al Scratch. |
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La
temporada comienza despacio, porque al R
5 Turbo 2 se le había acabado
la homologación y sólo se podía
correr en contados sitios con él. Pero un buen
día del mes de junio un coleccionista se presenta
en Caboalles para comprar el coche. Se llega a un
acuerdo y, tras dejar parte del contenido de su maletín,
se lleva el R5 para Galicia. Con el dinero de la venta
y algo más se compra un Ford
Sierra Cosworth Gr.N a Daniel Alonso.
El estreno del nuevo coche se produce en el Rally
San Froilán de Lugo, puntuable
para la Copa de España, lográndose un
tercer puesto en la general, tras marcar tres scratch
y demostrar una rápida adaptación al
nuevo Ford. Era un principio bueno y positivo para
el equipo, porque aparte de empezar a trabajar con
coches “gordos”, serviría también
para empezar a estar en lo más alto del podium.
Vencedor en Turismos
de varias carreras del Campeonato de Asturias de Montaña.
Vencedor en varias carreras al Scratch. |
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Se
hace toda la temporada con el Ford
Sierra de tres puertas, empezando
como es habitual por el Rally de Tineo.
Por cierto, allí empezaba nuestro calvario
con los Ford, consistente en la rotura sistemática
de los turbos. Como aún no se estaba muy al
día sobre la mecánica de este coche,
no se llevaban turbos de repuesto, lo que significaba
que no termina el rallye. En Cangas
del Narcea se consigue un segundo
puesto final, a 16 segundos de Kiko Cima y su Renault
Clio oficial. En el Rallye del Ferrol
Roberto y Fernando finalizan cuartos, en Luarca
segundos y en los tres siguientes Rallyes no consiguen
terminar por averías mecánicas. Es entonces
cuando se decide que ese coche estaba muy castigado
y había que cambiarlo.
Vencedor en Turismos
de varias carreras del Campeonato de Asturias de Montaña.
Vencedor en varias carreras al Scratch. |
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Se
adquiere un Ford Sierra
Cosworth de calle, pero de los de
tres volúmenes y el equipo se pone manos a
la obra. Se empieza a hacer un coche nuevo, pero esta
vez con mucho cariño y atención al detalle,
corrigiendo todos los fallos que había en el
anterior. Con este coche recién hecho nada
podía salir mal. Así, la temporada arrancaba,
como siempre, en Tineo
y, aunque parecía imposible, una nueva avería
mecánica significaba el abandono. Con la moral
por los suelos, llega el Rally de Luarca,
que se afronta con mucho miedo, porque ya iban cuatro
abandonos seguidos. El enorme trabajo realizado para
esta ocasión tuvo su fruto y se conseguía
el primer triunfo absoluto en un rallye. No fue el
último, pues luego se ganó en Cangas
del Narcea, consiguiendo además
el liderato en la clasificación provisional
del Campeonato de Asturias. Por ello, el equipo decide
seguir corriendo las demás pruebas de ese certamen,
pero como el presupuesto no era precisamente abundante,
se tenía que correr con ruedas usadas. Así,
en los Rallyes siguientes, puntuables para el Campeonato
de España, las gomas no aguantaban aquellos
tramos tan largos. El entrenamiento tampoco era el
suficiente como para luchar con ciertas garantías,
así que se aguantó en primera posición
hasta el Rally Príncipe
de Asturias, que ya fue imposible
correrlo porque ya no había dinero ni para
gasolina. Se perdía el primer puesto, pero
aún había opciones para poder ganar,
porque faltaba un rally pequeño. El que ganara
esa prueba de los dos que optaban al campeonato sería
Campeón. Y parece que las cosas no estaban
de cara para Roberto, porque ese rallye se cancelaba
unos días antes. Eso significaba que, al no
realizarse la prueba el Campeonato quedaba como estaba
en esos momentos. A Roberto le correspondía
la segunda plaza. La “casualidad” quiso
que la escudería que organizaba esa prueba
fuera la misma que la del piloto que ganó el
Campeonato.
Subcampeón de
Asturias de Rallyes y tercero en el Campeonato de
Asturias de Montaña. |
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Se
vende ese coche y se compra otro igual pero 4x4 y
con unas mejoras en su mecánica. Esta vez se
empieza la temporada en el país vecino, Portugal,
en el Rally del Sopete,
fue un buen comienzo porque con los coches que allí
corrían y la dureza de la carrera terminar
ya era un merito y si se terminaba en octavo lugar
más. Un año más se hace el Rally
de Tineo
y un año más se abandona yendo líder.
Aquello era desesperante, menos mal que después
se hacia el Rally de Luarca y se ganaba por segundo
año consecutivo. Lo mismo ocurre en el de Cangas
del Narcea. También se realizan
algunas subidas en Asturias con buenos resultados,
ganando siempre entre los carrozados. Después
en Galicia es segundo en Noia
y tercero en el Ferrol
también en Galicia. Pero la mala suerte no
tardaría en llegar al equipo y en el Rally
Mil Vistas
en la Coruña en el segundo tramo tenían
el accidente más grande sufrido hasta la fecha:
se salieron de la carretera en una curva muy leve,
en quinta a fondo a unos 180 km/h. por hora, dando
un sin fin de vueltas de pico de morro a la culera,
esta vez si que pasaban miedo. No podían salir
del coche por lo machacado que estaba y lo aturdidos
que quedaron. El coche se encontraba en llamas por
la parte del motor y Roberto todo mojado de agua,
aunque en aquellos momentos se pensaba que era gasolina.
Fueron sin lugar a duda los minutos peores de sus
vidas. Aquel coche ya no valdría para nada
más y encima el presupuesto estaba bajo mínimos,
así que los siguientes siete meses “al
paro” para ahorrar dinero y a pasar el susto.
Campeón de Asturias
de Rallyes. |
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Tras
adquirir una carrocería nueva para el Ford
y con muchas ganas de hacer bien las cosas, montan
un coche a su gusto, trabajando en una mecánica
que dominan perfectamente. Con el coche listo para
correr se sumergen en el nuevo campeonato que organizaban
las Federaciones Asturiana y Gallega, el llamado
Astur-Galaico. Comenzaba en el Rally de Noia
(A Coruña), zona de la que no había
buenos recuerdos, pero a la que había que
acudir a ver qué pasaba. Y lo que pasó
esta vez fue algo bueno. Se acababa en segunda posición,
lo que parecía indicar que esta temporada
todo iba a salir ya bien desde el principio. Pero
el segundo asalto era el Rallye de Tineo,
en el que, después de seis participaciones,
sólo se había terminado una. Y, para
no variar, esta vez se rompía el motor. Como
el presupuesto no estaba muy bien, como siempre,
esa rotura caía como un jarro de agua fría.
Una vez más y haciendo un esfuerzo económico
especial se construía un motor nuevo que
se estrenaba en Santander.
En ese rallye, Roberto y Fernando mantienen un duelo
de tú a tú por el primer puesto con
Miguel Martínez Conde, inclinándose
la balanza del lado de éste en el último
tramo por escasos segundos. En Cangas
del Narcea, de nuevo una victoria,
que significaba la tercera consecutiva. Y en el
Villa de Luarca,
otro triunfo. Y con todas estas victorias en un
año que a priori no parecía empezar
bien, se conseguía el título del primer
campeonato Astur-Galaico, teniendo también
excelentes actuaciones en montaña.
Campeón Astur-Galaico
de Rallyes. Cuarto en el Campeonato de España
de Montaña, categoría de Turismos.
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Empezaba
de forma increíble, porque no sólo se
acababa el Rally de Tineo,
sino que se terminaba con la victoria absoluta, luchando
con pilotos de la envergadura de Fernando Brizuela
y Carlos Otamendi. Aunque todo el rallye estuvo dominado
por Roberto, en el último tramo se ponía
a llover a cántaros y Brizuela, que tenía
una asistencia rápida en el último tramo,
conseguía montar las ruedas de agua, haciendo
pasar un verdadero calvario a Roberto y a su equipo
en el tramo porque de la forma en que llovía
era prácticamente imposible manejar el coche
con neumáticos slicks. El siguiente episodio
acontecía en el de Noia,
que se terminaría en tercera posición.
Después vendría el Rallye de Lalín,
que se saldó con el segundo puesto. En el de
Morcín,
primeros y aquí a mitad de temporada es cuando
se decide cambiar el Sierra por un Escort Grupo A
que en principio parecía mejor coche. Pero
muy pronto se da cuenta Roberto del error cometido.
El Sierra estaba hecho por sus manos, y por cierto
muy bien hecho. Ese coche ya no daba problemas y corría
como un tiro sin el mínimo fallo. Sin embargo,
con el Escort era volver a empezar. El primer rallye
que se corría con el Escort era en Santander
y en el primer tramo se prendía fuego el habitáculo,
incendio que se sofocó como buenamente se pudo.
En el segundo tramo se rompía la dirección
asistida y así sucesivamente. El siguiente
era el rally de Luarca
y allí, en el primer tramo, se perdía
la trasmisión delantera. Después venía
Cangas,
donde se acabó y además con victoria
pero con muchas dificultades, pues se quemó
la junta de la culata y el último tramo se
hizo con el motor en tres cilindros, sin agua en el
circuito de refrigeración y la temperatura
a tope. Aún así, con los buenos resultados
de principio de temporada había el margen suficiente
para ganar en segundo año consecutivo el campeonato
Astur-Galaico. Lo que se presentaba era un invierno
lleno de trabajo, porque había que desmontar
el coche y volver a fundirlo al gusto del equipo.
Campeón Astur-Galaico
de Rallyes. |
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Después
de estudiar bien los campeonatos que se podrían
realizar con el baqueteado Ford
Escort se decide que por el poco kilometraje
que tienen las pruebas de montaña se pasaría
a probar suerte en el Campeonato de España
de esta especialidad. La primera cita era la Subida
Jaizkibel
en la que ya se consigue el primer puesto entre los
turismos españoles y en el Grupo A. La siguiente
es San Emiliano, donde también se consigue
la victoria en Grupo A. En Chantada, lo mismo y así
sucesivamente en las siguientes carreras hasta ser
Campeón de España de Turismos y Grupo
A. Sin embargo, no del todo convencidos y pese a ver
que el coche estaba muy castigado para hacer rallyes,
el equipo se inscribe en tres de Asturias a lo largo
de la temporada: Tineo,
Cangas,
La Manzana
y no se conseguía terminar ninguno. La mecánica
era buena pero ya estaba gastada y no había
el suficiente presupuesto para renovarla. En este
año también se hacen algunos Fórmulas
Rallye, a los que el equipo tiene el privilegio de
acudir por invitación. En el de Oviedo les
toca enfrentarse con un ex-Campeón del Mundo,
el italiano Miki Biasion, que les eliminó en
la primera ronda. En Madrid, la lucha es contra Capdevila.
Cuando se le llevaba una ligera ventaja, a escasos
metros de la meta, se rompe una rótula de dirección
y ello lleva al abandono, lo que fue una lastima por
que se habría podido llegar a semifinales,
según transcurrió después la
carrera.
Campeón de España
de Montaña en Turismos y Grupo A. |
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Se
repite el Nacional de Montaña, pero este año
se empezaba en Ubrique (Cádiz) y se hacía
con muy buen pie, ganando entre los turismos, lo que
no ocurrió en las siguientes carreras. En Jaizkibel
se ganaba el Grupo A, pero no los turismos, categoría
donde se quedaba segundo y así sucesivamente
en el resto de las pruebas: San
Emiliano, Totana,
Chantada,
hasta la Bien Aparecida,
(Santander) que con graves problemas de embrague se
termina en la tercera plaza del Grupo A y sexto en
turismos. Este nefasto resultado hace que se haga
prácticamente imposible ganar el campeonato
de turismos, por lo que se decide que al tener matemáticamente
el campeonato de Grupo A ganado y muy difícil
el de turismos se da por concluido el campeonato y
no se asiste a las tres carreras restantes que quedaban:
el Fito,
Castellón e Ibiza.
Así se consigue únicamente el Campeonato
de España de Grupo A, pues
el de turismos quedaría este año en
manos del catalán Xavi Riera. También
se participaría ese año en rallyes y
subidas del regional logrando alguna que otra victoria.
Campeón de España
de Montaña en Grupo A.
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Se
acaba con la saga Ford después de haber tenido
en sus manos todos los Cosworth. Fueron siete años
peleando con ellos y, cuando ya prácticamente
no tenían secretos para el equipo, llega el
momento de dar un giro y preparar un nuevo coche,
el Mitsubishi Carisma GT Evo V, un coche en el que
se partía de una base muy buena, pues era una
marca más que probada en los rallyes. Así
que se hace un coche Grupo A lo más ligero
posible para montaña, aunque de Grupo A sólo
tuviera el nombre, porque es prácticamente
un Grupo N sin asientos. Se estrena en Ubrique,
pero no con el resultado que se esperaba. Los tiempos
eran dos segundos por Km. mas lentos que los del Ford,
así que el equipo se da cuenta de que aún
hay mucho trabajo por delante. En la siguiente carrera,
Jaizkibel,
se hacían modificaciones en la electrónica
y se mejoraba notablemente el comportamiento del motor,
estando ya sólo a un segundo por Km. de sus
tiempos. Al motor ya no se le podía sacar mas
rendimiento a no ser que se invirtiera una fortuna.
Entonces se decide trabajar en la suspensión,
muy buena y muy complicada de poner a punto a la vez.
La prueba de ello fue que la siguiente subida, San
Emiliano, les hizo hacer una mala
carrera por no encontrar los reglajes adecuados y
destrozar los neumáticos en cada manga. Pero
esto se solucionaba al día siguiente, con unos
juegos de ruedas usados y unos Km. de carretera se
empezaba a hacer pruebas hasta que la suspensión
se dominaba perfectamente. Así se notó
en Totana
(Murcia), una prueba rapidísima con un trazado
que entusiasma a Roberto. Rápidamente se vio
el trabajo realizado en el coche y por fin se bajaban
los tiempos del Ford, consiguiendo por primera vez
un segundo absoluto en una carrera del nacional y
colocándose en segundo puesto de la general
del campeonato. El coche ya estaba más o menos
donde se podía tener con su presupuesto. Lo
que quedaba después de tanto trabajo y tanto
sacrificio económico era ir sumando puntos
e intentar estar en ese segundo puesto al final de
la temporada, porque por detrás venía
Xavi Riera pisando fuerte. El primero era teóricamente
imposible puesto que el rival era una barqueta, así
que en Chantada
se sumaron unos puntos más y todo seguía
igual. Hasta que llegó el Desierto
las Palmas en Castellón, donde
el hasta entonces líder, Andrés Vilariño,
era excluido y no sumaba puntos en esta ocasión.
Roberto se colocaba líder provisional y así
se presentaba en la siguiente carrera, el
Fito en Asturias donde gracias al
mal tiempo que hubo el fin de semana, se pudo estar
ahí detrás de la cabeza y no perder
el primer puesto de la general. El campeonato se ponía
al rojo vivo porque eran tres los pilotos que podían
ganarlo y además era la primera vez en la historia
reciente de la montaña que un turismo podía
ser campeón. Solo faltaba una prueba, Ibiza,
y hasta allí se desplazó el equipo al
completo. En esta ocasión acude hasta el padre
de Roberto, que nunca antes había ido a ninguna
carrera. Pero las estadísticas no estaban de
su parte, pues en principio era muy difícil
ganar aunque había que intentarlo. Los entrenamientos
del sábado fueron magistrales, pues gracias
a la lluvia y a la tracción 4x4 se hacia el
mejor tiempo. La noche del sábado fue larguísima,
se rezaba para que la lluvia siguiera haciendo acto
de presencia, porque si no sería imposible
ganar a la Barqueta y la diferencia de potencia con
el BMW era abismal. El domingo se hizo la primera
subida oficial y con la carretera seca, como estaba
previsto Vilariño hacía primero, Riera
segundo y Roberto tercero. En la segunda subida el
tiempo cada vez se revolvía más, Méndez
realiza la subida en seco y el coche siguiente se
sale de la carretera con lo que se tiene que detener
la carrera por unos minutos. Sus contrincantes se
encontraban al pie de la salida muy nerviosos porque
el cielo cada vez estaba más nublado y si empezaba
a llover ya no podrían hacer un buen tiempo,
lo cual significaba que Roberto podía ser el
nuevo Campeón de España. Pero la suerte
no estaba de su lado y no llovió así
que el campeón fue Andrés Vilariño
y Roberto, después de saborear la victoria,
se quedaba con la miel en los labios y con un meritorio
Subcampeonato,
impensable al principio de temporada, primero de turismos
y de Grupo A. No se puede pedir más estrenando
nuevo coche. Pero el Mitsubishi hizo algo más
que este subcampeonato. Un segundo puesto en el Rallye
de La Manzana,
tercero en el Ferrol,
primero en Cangas del
Narcea y varios triunfos en el Regional
de montaña.
Campeón de España
de Montaña en Turismos y Grupo A y Subcampeón
absoluto. |
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