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Con
la abolición de las barquetas en el Campeonato
de España de Montaña y el extraordinario
resultado obtenido en años anteriores, todo
hace pensar que el nuestro podía ser uno de
los equipos favoritos para ganar el campeonato. Solo
había que armarse de un buen coche y el Mitsubishi
no lo era. Porque, aunque era muy fiable y nunca dio
ni un solo problema, el coche es muy pesado por su
reglamentación en Grupo A. Así, lo más
competitivo para montaña en principio es un
Grupo A2, coches incluso con más caballos y
250 Kg. menos de peso, con suspensiones más
bajas y mejores posibilidades de reglaje. Es más,
estos coches están fabricados para correr en
pistas, con asfaltos más lisos, es decir, lo
más parecido a una subida de montaña.
Por eso se cree que son los mejores para este campeonato.
Tras buscar en el “mercado”, encuentran
uno de los mejores, el Alfa 155 de Magnum Motorsport.
El coche en principio es ganador
pues en los campeonatos de Superturismos siempre estaba
entre los mejores. Sólo faltaba rodar un poco
con él para ir conociéndolo. En el Jarama
(Madrid) se hace la primera toma de contacto con el
coche, esto era el jueves antes de la primera carrera,
Ubrique.
En el primer Km., más concretamente en la rampa
de Pegaso,
por un despiste, Roberto se salía contra el
guarda rail destrozando completamente el morro del
coche. Trabajando dos días sin parar, el coche
se encontraba listo más o menos para salir
en esta primera carrera. Como apenas se había
rodado no se conocían muy bien los reglajes
adecuados y menos para suelo mojado, que en esta ocasión
y aunque fuese en el sur de España, llovía
a cántaros. Pero con la experiencia de Pepe
Ruiz Thiery, el patrón de Magnum, y un poco
de la suya se conseguía acabar la subida y
en magnífico tercer lugar. Viendo cómo
había transcurrido el fin de semana, no se
podía pedir más. La siguiente cita era
Jaizkibel.
En la carrera, Antonio, el mecánico del equipo,
tuvo que trabajar en la suspensión, sobretodo
en el eje trasero hasta dejarlo a la forma de conducir
de Roberto. El resultado allí era mejor y se
lograba un segundo puesto. En Santo
Emiliano el sábado con la carretera
mojada en los entrenamientos las cosas salían
perfectas, se conseguía el mejor tiempo, pero
el domingo en la carrera se tenían que conformar
con una segunda plaza. Sus tiempos no eran malos,
pero los de Riera eran sorprendentes, conseguía
bajar su propio récord en bastantes segundos.
La siguiente era la carrera preferida de Roberto,
Totana,
una subida en la que el anterior año Riera
sólo le había ganado por una centésima.
Pero este año la sorpresa fue mayúscula,
porque, a pesar que ser la subida que mejor se le
daba y en la que más esperanzas tenía
puestas y contando unos neumáticos especiales
Michelín de calificación, a Roberto
le caía la mayor paliza de todo el Campeonato.
Riera bajaba su mejor tiempo de ediciones anteriores
en nada menos que 8 segundos, 2 por km, algo prácticamente
imposible o por lo menos muy difícil de creer,
cuando además a Roberto le había salido
todo bien. Prueba de ello era que había bajado
su mejor tiempo 4 segundos. La mejoría de Roberto
tenía su lógica, porque corría
con un coche diferente y más rápido
que el año anterior. La de Riera, no tanto.
Los tres últimos años, el piloto catalán
corrió con el mismo coche (teóricamente).
Con la moral por los suelos y prácticamente
sin opción a la victoria absoluta, se decide
terminar el campeonato como fuera, eso sí,
siempre con la duda de qué pasó en esas
carreras. Porque, después de haber querido
reclamar y no hacerlo, nunca se salió de esa
horrorosa duda que les corroe. Lo que sí es
cierto que a partir de allí o bien Riera no
quería correr más o el coche ya no era
el mismo, porque en Castellón,
que era la siguiente, con el coche de Roberto con
problemas de potencia en la primera subida oficial
se registraba un tiempo de solo 2 segundos peor que
él, y en la segunda la centralita dejaba al
motor en dos cilindros y se perdían 40 segundos.
En el Fito
se le ganaba nada menos que por 6 segundos en una
manga y 4 en la otra, pero ya no valía para
nada. El campeonato quedaba decidido a su favor. La
lección aprendida este año es que los
concursantes tienen un derecho que es “el
de no quedarse nunca con las dudas”.
Si esto volviese a pasar ahora reclamarían
sin ninguna vacilación. Si se le da la razón
al rival, los primeros en felicitarle seremos nosotros.
Está claro que esta temporada ha valido de
mucho, en primer lugar porque se ha aprendido a conducir
un coche distinto, un coche de carreras de verdad,
que no admite fallos y que debería estar en
lo mas alto del podium. En segundo lugar, que nunca
se debe correr con una incertidumbre, porque el derecho
de la reclamación está ahí para
esas dudas, para que no haya malos rollos entre la
gente y sean todos legales. En el apartado de los
Rallyes, con el Mitsubishi se completó un año
inmejorable. Todo lo que se corrió este año
con este coche se ganó. Incluso hay una anécdota
que contar no muy habitual: correr el sábado
el Rally de Valladolid
copilotado por Fernando Albes y el domingo el de Tineo
copilotado por Fernando Do Santos, haciendo doblete
y casi sin dormir durante todo el fin de semana. Se
ganaría también el Rally del Bierzo
y el de Cangas del Narcea.
En el apartado de subidas se haría una en Grao
(Asturias) y otra en Soria
ganando también las dos. ¿Qué
más se le puede pedir a ese maravilloso coche?
Subcampeón de
España de Montaña. |
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Una
de las lecciones que me han quedado claras después
de la temporada 2001 es que el trabajo duro y el saber
estar acaban teniendo recompensa. Este año
se planteaba para mi como uno de los más duros
de los últimos tiempos, porque el reto que
os presentaba al principio de temporada era, cuando
menos, arriesgado. Ahora, desde estas líneas
sólo puedo decir que me siento enormemente
orgulloso y feliz porque mi objetivo se pudo cumplir,
y puedo brindarles todo el éxito a mi equipo,
a mis patrocinadores y a todos los incondicionales
aficionados que nos han estado dando ánimos.
Pero, vamos a empezar por el principio y a contar
paso a paso los acontecimientos de esta gloriosa temporada.
En
Semana Santa, allá por el mes de abril, comenzaron
los primeros tests con el Audi. Después de
colocar todo a mi medida, empezó la fase
de aclimatación al coche con unas pocas jornadas
de pruebas en distintas carreteras del Valle de
Laciana. Sin duda, lo ideal hubiera sido bajar a
Ubrique con la lección bien aprendida, aunque
no había ni tiempo ni presupuesto para probar
lo suficiente, puesto que el simple hecho de poner
en marcha un coche de este tipo sale increíblemente
costoso. En total, calculo que rodaría unos
50 km, distancia a todas luces insuficiente, no
ya para salir a tope desde la primera carrera, sino
para efectuar correctamente maniobras como la de
la arrancada, uno de mis quebraderos de cabeza de
este año.
Con
ese panorama, nos presentamos en Ubrique (Cádiz),
dispuestos a darle un susto a nuestro principal
rival, Xavi Riera, y a su todopoderoso BMW 320 ST.
Después de un fin de semana bastante positivo,
aunque no conseguimos batirle, personalmente estaba
realmente contento, ya que había rodado muy
cerca de sus tiempos, en el mismo segundo. Yo me
encontraba satisfecho porque encontrarte en esa
situación en la primera carrera con un coche
que apenas conocíamos era para mi una noticia
que invitaba al optimismo. El propio Riera reconocía
que este año iba a estar un tanto apretado
y que ya no habría las diferencias del año
anterior.
La
segunda carrera era la Subida al Santuario de la
Santa, en Totana (Murcia). Sinceramente, yo ya iba
convencido de poder ganar, pero, una vez disputados
los entrenamientos, ya me daba cuenta de los primeros
problemas que podía tener un coche tan sofisticado
como el Audi. En primer lugar, al tener tantas relaciones
de cambio distintas es muy difícil sin la
adquisición de datos llegar al escalonamiento
adecuado. Al tratarse de la segunda carrera, aun
no manejábamos bien la adquisición
y cometimos el error de montar 5ª y una 6ª
muy largas, con lo cual ya nos encontrábamos
en desventaja. Para colmo de males, en la primera
manga de carrera se rompía el soporte de
un amortiguador, lo que nos hacía perder
toda opción a la victoria. Ahí empecé
a pensar que no sería tan fácil ganar
el campeonato porque la siguiente carrera, Santo
Emiliano, era la que mejor se le daba a nuestro
principal rival y a la que mejor se adaptaba su
coche. Para esa ocasión contábamos
con el apoyo de Aythami Alonso y su equipo y también
se tomaba la decisión de utilizar otra marca
de neumáticos. Los entrenamientos del sábado
no salían mal del todo, puesto que rodábamos
a menos de un segundo de Xavi y aun no habíamos
montado las gomas nuevas. Pero la sorpresa llegaba
el domingo, cuando en la segunda ascensión
oficial nos quedamos con los neumáticos prácticamente
degradados. No obstante, el fin de semana fue muy
provechoso, puesto que aunque aún no podíamos
con Riera, aprendimos ya prácticamente a
hacer las arrancadas perfectas y Aythami nos enseñaba
muchas cosas de este maravilloso coche que serían
de gran provecho para las siguientes carreras. En
Castellón ya llegaba la primera gran alegría
que nos subiría la moral por las nubes. Me
tomaba la prueba con mucha tranquilidad, pensando
que ya habría poco que hacer en el campeonato,
aparte de esperar casi un milagro. De hecho, ganando
las tres carreras que faltaban se llegaría
a un empate técnico y el desempate sería,
posiblemente a favor de Riera por haber ganado la
primera prueba. Pero, de momento, había que
ganar y en Castellón yo estaba plenamente
confiado en hacerlo. En la primera manga de entrenos,
al ver que Riera sólo me ganaba por 2 segundos,
inmediatamente pensé «como sea esto
todo lo que corres, esta vez te voy a ganar».
Así que decido en la segunda subida del sábado
correr ya un poco más para tantear cuánto
le quedaba a él en la manga. Cuando llegamos
arriba vi que le había conseguido meter nada
menos que 4 segundos, bajando de paso el récord
del trazado en nada menos que 2 segundos. Riera
no daba crédito a los tiempos, me felicitaba
y se quedaba muy sorprendido, diciendo que era un
buen tiempo. Mi pensamiento, al ver su preocupación
era «pues no te sorprendas mucho, porque mañana
en carrera aún puedo bajarlo más».
Así sucedía el día de la carrera
y por fin llegaba mi primera victoria, por casi
5 segundos, bajando el récord de la prueba
en 4 segundos. Después de la carrera me quedé
con una frase que me dijo Xavi: «era cuestión
de tiempo». Salía muy satisfecho de
Castellón, retomando la idea de que aún
no estaba todo perdido y con ganas de empezar a
preparar al máximo la cita asturiana del
Fito, que en principio le venía como anillo
al dedo tanto a mi coche como a mi forma de conducir.
Nos
encontramos en el Fito con verdadero hambre de victoria,
porque de momento había que ganar todo lo
que se pudiera, a falta de ver la fórmula
de desempate que iba a utilizar la Federación.
En la primera manga de entrenos conseguíamos
el mejor registro y en la segunda nos dedicamos
a probar una relación de cambio diferente,
porque necesitaba un poco más de velocidad
punta para la zona de recta. Nos decidimos por una
relación que en la práctica no resultaba
ideal, lo que nos hacía perder un segundo
con relación al tiempo de Riera. Finalizadas
las mangas del sábado, dedicamos un rato
hasta bien entrada la noche a trabajar para conseguir
la relación perfecta. Así, en la primera
subida del domingo y último ensayo antes
de las mangas oficiales, consigo meterle ya unos
segundos. Eso fue clave para la victoria final,
ya que ambos salimos a la primera oficial, como
se suele decir, «con el cuchillo entre los
dientes». Yo decido poner toda la carne en
el asador y me juego el todo por el todo, me atrevería
a decir que hasta la propia vida, y subo como un
auténtico misil, absolutamente al límite.
Creo que fue la vez que más he corrido en
toda mi vida. Llegué arriba desencajado por
el esfuerzo y, por qué no decirlo, también
por el miedo pasado. Pero, nada más llegar
al parque de la meta, me di cuenta de que Xavi tardaba
mucho en subir. Normalmente, como él siempre
salía detrás de mi, cuando yo estoy
dando la vuelta, él llega. Pero en esta ocasión
yo ya acababa de dar la vuelta y él aún
no había llegado. Fue en ese momento cuando
ví llegar corriendo a otros pilotos, que
me comunicaban que acababan de decir por la emisora
de meta que Riera se había salido. Me bajé
del coche aún temblando y casi sin respiración
y rápidamente me fui hacia la persona que
manejaba la emisora para preguntarle si le había
pasado algo. Me dijo que no, que había sido
una apurada de frenada casi nada más salir
y que no le había pasado nada a nadie. Recuerdo
que fueron milésimas de segundo, pero en
ese momento ya me sentí prácticamente
Campeón de España. La segunda manga
oficial subí un poco más relajado,
perdiendo un par de segundos con relación
a la primera, y aun así marcaba el mejor
tiempo entre los turismos. Como anécdota,
Fombona, que era quien se colocaba detrás
de mi en esta carrera, me decía en la meta
viendo el tiempo en la pizarra algo que se me quedó
grabado: «no es que hubiese mucha duda, pero
hoy con este tiempo que has marcado ya lo has dejado
todo claro. Es para quitarse la gorra, porque sombrero
no tengo hoy». Ese comentario me encantó,
porque para mi este piloto es todo un mito del automovilismo
y alguien al que siempre he admirado por todo lo
que ha hecho y los años que lleva en activo.
En Ibiza nos inscribíamos con la duda si
habría que viajar, pues Riera en el Fito
me comentó que después del suceso
había decidido retirarse del campeonato por
este año. Me dijo que él daba el resultado
por bueno, que no iba a esperar que pasase un milagro,
porque yo con hacer un sexto puesto ya sería
campeón, cosa que sin pasar nada raro sería
prácticamente que no sucediera. Así
fue como Riera decidía ni siquiera inscribirse
en la prueba balear, con lo que me permitía
ahorrarme un desplazamiento tan costoso en tiempo
y en dinero como ése, lo que me coronaba
matemáticamente como nuevo Campeón
de España de Montaña. El estreno del
Audi no podía ser mejor, aunque no esperábamos
menos de un coche que cuenta por títulos
los campeonatos en los que ha participado. No iba
a ser menos en esta ocasión…
Ahora
os contaré un poco de la historia de este
año en los rallyes y demás pruebas
que corremos fuera del Campeonato de España.
Con
el Audi participamos también en la Subida
a Riego de Ambrós, prueba que ya se rumoreaba
que podía puntuar para el Campeonato de España
2002. Aparte de eso, dos de nuestros patrocinadores
principales (Semauto y Telenauto) eran del Bierzo,
por lo que era una buena ocasión para ofrecerles
una satisfacción extra. Los tiempos realizados
allí fueron buenos, rebajando el récord
de carrozados en 4 segundos, récord que,
por otro lado ya obraba en mi poder. Además
de correr en esta prueba, también lo hicimos
en Grado, porque, aparte de la amistad que nos une
con el organizador, Fino, era muy rentable correr
en dicha prueba, por la cuantiosa suma que se da
como premio a los turismos carrozados y al que rebaje
del récord. Esta prueba también se
ganaba y se instauraba un nuevo récord.
Con
respecto a los rallyes, el año pasado hubo
en el equipo una innovación. Después
de prácticamente toda una vida teniendo en
el asiento de mi derecha a Fernando Dos santos,
éste se pasaba a jefe de equipo, comenzando
a ser de forma continua Fernando Albes el nuevo
copiloto, aunque ya tenía una prueba realizada
en el anterior año. Nuestro primer rallye
fue Tineo, una prueba donde se corre mucho y donde
he vivido las más desafortunadas experiencias
de este mundillo, experiencias que ya he contado
en esta misma página en años anteriores.
Nada más comenzar el rallye, vimos que nuetro
máximo rival era German Castrillón,
un hueso duro de roer. Después de la primera
sección nos encontrábamos en cabeza
con un puñado de segundos de ventaja, pero
la mala suerte se presentaba en el primer tramo
de la segunda sección. El sistema ALS (el
famoso «bang-bang») comienza a dar un
problema hasta ese momento desconocido y deja de
funcionar. Entre lo que patinaban los tramos de
la sección de la tarde y la escasez de neumáticos
que llevábamos empezamos a perder tiempo
con respecto a Castrillon. Después del tercer
tramo, incluso Castrillón se colocaba 4 segundos
por delante. Sólo faltaba un tramo, el peor
de todo el rallye, con unos cambios de asfalto y
de ritmo muy acusados, tan resbaladizo que había
sitios que parecía que íbamos por
encima del hielo, de esos que a 5 km/h se escapaba
el coche… Osea, el típico tramo para
pasar por él preferiblemente sin tener que
jugarse nada. Pero resulta que en la asistencia
anterior encontrábamos el fallo del ALS,
que estaba en una conexión de su interruptor,
por lo que de repente cobrábamos nueva vida
y pasábamos de derrotados más que
seguros a jugarnos el rallye allí. Antes
de salir al tramo le dije a Fernando «esto
se ha puesto muy serio, así que si queremos
ganar, no queda más remedio que jugársela».
No sé si él era muy consciente de
lo que podía pasar, pero no tardó
mucho en decidirse: «pues, a jugársela».
Así fue como salimos al tramo como como auténticos
misiles, yendo constantemente de esquina a esquina
de la carretera. En la zona mas rápida del
tramo, en una subida que hay en su parte media,
llegábamos a una curva que en las notas teníamos
marcada como «cuarta media más».
Tal era el ritmo que llevábamos hasta entonces
que decidí, como casi en casi todas las curvas
anteriores, subir un par de grados y en esa opté
por pasar con el gas a fondo y un poco por fuera
de la carretera. En ese momento mordimos en una
piedra que tapaban los arbustos, que provocaba que
el coche saliera lanzado en el aire hasta el otro
extremo de la carretera. Sin perder los nervios
tanto yo como él, me hacía con el
coche y continuábamos al mismo ritmo, como
si nada hubiera pasado. Al llegar al control nos
llevábamos una gran alegría, pues
se marcaba un registro mejor que el de nuestro rival
en nada menos que 11 segundos, ventaja sufuciente
para alzarse con la victoria del primer rallye de
esta temporada para nosotros.
El siguiente era el Rallye de Valladolid, prueba
que ya había corrido con Albes la pasada
edición. Aquí, creo que un poco la
confianza de acabar un rally complicado como es
Tineo y que este ya lo conocía del pasado
año y también el hecho de que la competencia
no era tan dura, posiblemente hizo que Fernando
se relajara demasiado. Así fue como un exceso
de vista le jugo una mala pasada y a falta de un
solo tramo, el espectáculo de 1 km en el
aparcamiento del Zorrilla, entrábamos a la
asistencia con un minuto de adelanto, penalizando
un minuto justo. Como la diferencia que le sacábamos
al segundo era 51 sg en aquellos momentos y sólo
faltaba ese tramo de 1 km, ya pasábamos de
ser virtuales vencedores del rallye al segundo puesto.
Si esto nos pasa en un tramo normal, sí se
podría haber enmendado el fallo, pero en
este tan corto ya no había nada que hacer.
Así fue como Fernando Albes pasaba por uno
de los momentos más amargos de su vida de
copiloto, de un hombre que se siente plena mente
satisfecho por ganar por segundo año consecutivo
el rallye de su ciudad a realizar un fallo de los
más garrafales que puede cometer un copiloto.
Para mi no tenía mayor importancia ese rallye
puesto que no era prioridad ese campeonato, pero
sí que me gusto ver a un copiloto preocupado
y consciente de que esto no le debería pasar
nunca más. Yo fui el único que no
le animó diciéndole las típicas
cosas como que esto le pasa a cualquiera y todo
eso. Creo que tenia que sufrir su fallo y soy muy
consciente de que lo sufrió y mucho, pero
creo que es bueno que un copiloto que empieza también
sepa lo que son los malos momentos de este divino
deporte. Hablando de malos momentos, éstos
no vendrían sólos. Después
de Valladolid, correríamos un rallye en Burgos,
que resultó ser la peor experiencia de mi
vida deportiva. Creo que no merece ni la pena hacer
mención a dicha carrera, pero lo mejor de
todo es que quienes me hacían daño
allí eran unos «elementos» que
hasta la fecha vacilaban de amigos. Lo único
que sí puedo decir de este rallye es que
me siento su ganador, por lo menos con el cronometro
en la mano. El último rallye que corrimos
esta temporada fue el de Cabezón de Pisuerga,
en Valladolid. Fue un rallyesprint muy bonito, también
organizado por mi escudería, Milenio, en
el que también logramos la victoria. En nuestros
planes entraba correr un rallye del Campeonato de
España, llegando incluso a formalizar la
inscripción para el de Madrid. Pero la falta
de presupuesto, ante un patrocinio que fallaba a
última hora, nos dejaba con las ganas y la
ilusión para el año que viene. El
Mitsubishi Lancer Evo 5 se alquiló para alguna
carrera de montaña a los pilotos Miguel Diego
y Angel Calonge, obteniendo ambos unos buenos resultados.
Bueno,
pues creo que a grandes rasgos esto fue todo lo
que dio el año 2001, una temporada que se
saldó con signo positivo y que recordaré
toda mi vida por haber conseguido un hito del que
estoy muy orgulloso, como es el de alcanzar el Campeonato
de España de Montaña absoluto. De
momento, no tengo nada mas que contaros, esperando
que nunca nos salga nada peor que el presente, aprovecho
para daros las gracias por interesaros por mi vida
deportiva.
Recibid todos un fuerte abrazo.
Campeón de
España Absoluto de Montaña.
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El
2002 año fue de gloria, una temporada con la
que todo piloto quisiera soñar.
Después
de la victoria del 2001 la temporada 2002 prometía
enormemente, solo que teníamos alguna incógnita
que otra al comienzo de la temporada. La primera
era que Riera se retiraba de la montaña y
la mas importante que tendríamos que luchar
por renovar el titulo contra un par de pilotos que
les pasaba el relevo el mismo Riera y que utilizarían
su experiencia y equipo con dos sendos BMW 320,
también se presentaba un Kit Car muy evolucionado
que en principio dependiendo de la adaptación
de sus pilotos podrían cualquiera de los
tres ponernos en apuros.
Y
empieza ya la primera carrera que era como siempre
Ubrique. Después de los entrenamientos del
sábado, en los cuales hacíamos los
mejores tiempos, empezábamos mi equipo y
yo a darnos cuenta que la experiencia adquirida
estos últimos años era un grado, que
íbamos un paso por delante de la competencia
que teníamos en aquellos momentos. La incógnita
que teníamos al principio del campeonato,
que era lo que aquellos pilotos podrían hacer,
además uno de ellos Juan Luis Cruz ya era
un piloto con experiencia y que encima venia del
paraíso del automovilismo que era Canarias,
se nos dejaba mas o menos clara, que tenían
que rodar e ir conociendo las pruebas y los coches.
Entonces con esa confianza ya cogida el sábado,
el domingo atacábamos y incluso conseguía
bajar el record de la prueba, dejando a los demás
competidores lejos de mis tiempos. Pero en la primera
manga oficial cuando consigo ese record me llevo
la mayor sorpresa de mi vida en este deporte, el
record de la prueba estaba de manos de Riera, entonces
creo que no se podía creer que yo se lo rebajase
porque no dudo en ponerme una reclamación,
cosa que mi equipo estuvo apunto de hacerle por
tres o cuatro veces y yo nunca les dejé.
La reclamación era por la cilindrada del
motor porque no se podía creer que con un
motor legal se pudiera bajar un tiempo que el tenía
al parecer con un motor… que yo tengo mis
dudas porque sino cualquiera puede rebajar un tiempo
mas o menos. Bueno como si nos abre el motor al
acabar la carrera no daría tiempo a volver
a montarlo para la siguiente que era a las dos semanas,
pedimos a los técnicos de la Federación
Española que nos precintaran el coche y que
se desmontaría el motor en la siguiente carrera
que era Totana, así arriesgándome
a que si teníamos anomalías en el
motor no solo se me excluiría de Ubrique
si no también de Totana.
Con
ese riesgo que corríamos, aunque yo estaba
seguro de que todo estaba correcto, con todo precintado
al subir de Ubrique se dejaba el camión en
Totana. Para las verificaciones del sábado
por la mañana desprecintaban el coche y al
termino de los entrenamientos del sábado
se volvía a precintar, para el domingo a
primera hora se desprecintaría para hacer
la carrera, que nos sale perfecta y se consigue
bajar el record de la prueba que también
estaba en manos del propio Riera. Al termino de
la ultima manga, aun con el motor caliente, se empezaba
a desmontar. Yo mismo me ponía manos a la
obra y en una hora aproximadamente ya teníamos
el motor desmontado, siempre delante de los técnicos
de la federación. Así, al termino
de las mediciones de cilindrada daba unas milésimas
menos del máximo permitido, lo que quiere
decir que aun íbamos un poquito por debajo
de lo permitido con lo cual todo estaba perfecto
y el equipo de Riera Racing perdía la reclamación,
lo cual me llenaba enormemente de orgullo.
Ya tenía dos record nuevos
más en mi palmares, así afrontábamos
la siguiente carrera que era el Fito. En esta, que
es el trazado que mas gusta y se me da muy bien,
volvía a bajar el record que este estaba
en mi poder del año pasado, conseguí
bajarlo casi dos segundos y sumar un tercer triunfo
consecutivo de la temporada.
Ahora
viene un susto serio, en la subida Chantada, en
este año había problemas en Michelín
no se bien porque y no había cubiertas nuevas.
Como el Audi va también de estabilidad creí
que aunque no tuviera cubiertas, vamos que las cubiertas
que tenia estaban ya bajo mínimos, que el
coche se tendría igual, y como esa prueba
hacia varios años que no la corría,
que con un superturismo no la había corrido
nunca, pues desde la primera de entrenos del sábado
ya salíamos deprisa para que los datos que
tomara la adquisición fueran lo mas fiables
posible. Y así fue que, entre que las ruedas
ya no agarraban y que hacia tiempo que no la corría,
me salgo en una curva a derechas que en principio
era fondo y que en la practica no, cuando suelto
el pie del acelerador porque ya veía que
no me hacia con el coche, la adquisición
marco 181km/h. Gracias que era en lo mas ancho de
la carretera y se saldaba el susto con varias vueltas
pero sin pegar en ningún sitio. Ya el domingo,
con los pies en el suelo y con unas ruedas aun peor,
porque las del trompo del sábado no valieron
para nada, les quedaron unos planos de ir arrastro
que les salieron las lonas, me dedique a vigilar
a mi máximo contrincante, que en aquellos
momentos era Juan Luis, y con mucho tiento a ganar
la carrera pero con un cuidado especial. Así
sumaba un nuevo triunfo seguido.
La
siguiente es San Emiliano, y una sorpresa, aparecía
un nuevo Audi en el campeonato, y el piloto que
lo conducía no era manco, José Antonio
Fombona. Pero como no hay dioses en este deporte
en la primera toma de contacto con el coche no se
podía esperar mucho de el, lo que tampoco
me esperaba es el valor que le echa (o el dinero
que tiene), porque la primera manga no anduvo ni
200m y en la segunda lo mismo solo que en esta segunda
pudo seguir si dañar el coche como en la
primera. Michelín seguía sin tener
ruedas, opté por hacer las mangas del sábado
con unas dunlop muy viejas y duras de circuitos,
estas ruedas las había usado en el año
1996 Jordi Gene. El domingo por la mañana,
en la primera de entrenos, como estaba algo orvallado
decidimos salir con unas de agua también
muy viejas. En todas las mangas de entrenamientos
se hicieron unos tiempos muy malos, nunca los de
cabeza, y ya en las oficiales aprovechando todos
los desechos que teníamos por hay de ruedas
salí dispuesto a no ceder mucho e intentar
ganar. Así fue que no conseguí bajar
el record por casi 1 segundo pero si ganar la carrera,
sumando una mas seguida y casi sentenciando el campeonato.
La
siguiente, en la que ya podía sentenciar
el campeonato, no era la mas fácil que digamos.
A priori la mas difícil, ya que es una prueba
nueva que yo nunca había corrido y encima
en casa del único piloto que a aquellas alturas
del campeonato tenia opciones para arrebatármelo,
una carrera un tanto especial e importante, Tamaimo.
Como antes menciono, Canarias me daba un respeto
especial por su nivel en el mundo del automovilismo,
y saber que tenia que bajar a competir allí
contra Juan Luis Cruz, mi máximo rival de
esta temporada y a medirme con lo mejor de la isla,
que aparte de tener coches buenos son unos grandes
pilotos, no se ponía nada fácil, aunque
en esta ocasión si podíamos estrenar
ruedas, así que mi planteamiento es ante
todo poder acabar para sentenciar el campeonato.
Pero cuando veo la afición que hay en Canarias
y como los medios de comunicación me estaban
tratando, como un autentico campeón, me pongo
a entrenar muy en serio y salgo dispuesto a darlo
todo, incluso a jugarme el campeonato. Como anécdota
puedo contar que los medios de comunicación
(que son impresionantes) hacen una porra en la radio,
llamando los aficionados y dando el resultado de
los tres primeros. Os aseguro que solo un miembro
de mi equipo llamo para apostar por mi, llamaron
como tres mil personas pero a mí nadie me
ponía entre los primeros, la porra estaba
entre Avero con el Citroen XSara de Auto Laca, que
fuera oficial y Juan Luis con el BMW. Escuchando
aquello por la radio me da más moral ya de
la que tenía y salgo en la primera oficial
a probar un poco el trazado y a coger los datos
más fiables posibles par la adquisición
de datos, En una curva donde la segunda pasada Juan
Luis Cruz tiene un serio accidente, me libro de
pegar por los pelos, me lleve un susto serio poniéndose
el coche de lado a mucha velocidad, por encima de
los 140 km/h. Allí había un salto
que con el coche de serie en los entrenamientos
no se notaba. Bueno los entrenamientos del sábado
ya finalizan, haciendo Avero primero y yo segundo,
Juan Luis estaba fuera de carrera teóricamente,
pero la sorpresa viene al día siguiente por
la mañana que el coche de Juan Luis después
de una larga noche para todo el equipo estaba teóricamente
reparado. Ya en la primera manga de entrenos se
veía que no estaba el coche en condiciones
de echar carreras, lo cual era un alivio, era un
contrincante con muchas opciones a ganar. Ya solo
quedaba Avero y con unos tiempos muy buenos en los
entrenamientos, los aficionados me decían
aquí no te vas a comer nada. La cosa no estaba
nada fácil, pero a mí aun me quedaba
un as en la manga, lo que no sabia era lo que a
Avero le quedaría. Era la hora de la verdad,
salimos en la primera oficial y por mi parte lo
di todo, creo que el no dejó mucho mas, ganó
por 7 centésimas pero aun queda otra manga,
aun no estaba ganado. Mi primera sorpresa es que
los aficionados empiezan a aplaudirme y a gritar
ya mi nombre, en la segunda manga oficial y la definitiva
no solo para ganar la carrera que era muy importante
ganar en Canarias y mas ganar a todo un piloto como
Avero, sino que sentenciaría mi segundo campeonato
nacional absoluto consecutivo, así que muy
sereno y poniendo todos los conocimientos en lo
que estaba haciendo salgo a la carretera y consigo
ganar, esta vez por 2 segundos. Puedo decir que
el publico de canarias y la prensa alucinantes,
todo el mundo felicitándome y dándome
la enhorabuena, fue uno de los mejores momentos
de mi vida deportiva, y creo que también
fue importante ganar en Canarias porque de no haber
ganado yo ni Juan Luis la afición de todo
el territorio nacional pensaría que vaya
campeonato.
Ahora
la prueba de casa, Riego Ponferrada y el campeonato
ya en el bolsillo, así que me la tomo con
mucha tranquilidad y les brindo una participación
honesta a mi afición, aprovecho para invitar
a una parte de mis patrocinadores a la prueba, aprovechando
para enseñarles la ciudad después
de una larga cena, salir a conocer un poco la noche,
cierto que ya celebrando por (adelantado) el nuevo
titulo conseguido me descuido un poquito, aunque
no fui el que mas me descuide. Mi equipo lo celebro
más a lo grande no acostándose en
toda la noche. Lo bueno de tener el campeonato en
el bolsillo era que ya no tenia que preocuparme
por las ruedas, así que con los desechos
que quedaban salía a rodar si ninguna intención
de hacer ningún tiempo bueno ya que la noche
fuera larga y el campeonato ya estaba. No obstante
el tiempo era de record, la verdad que no estaba
en un buen tiempo con lo cual no fue nada complicado
bajarlo, y solo lo bajo por décimas, no era
un buen tiempo.
Y la ultima Palma de Mallorca, como
no quería que volviera a pasar lo que pasó
en Ibiza el año pasado, que como ya estaba
el campeonato ganado no me presenté, en esta
ocasión me fui una semana de vacaciones a
disfrutar de Palma. Os aseguro que Palma es muy
bonito, la verdad que es la prueba en la que mas
estuve y la que menos entrené. Tenía
unos amigos de mi pueblo viviendo allí y
aproveché para conocer la isla y descansar
un poquito. El trazado es muy parecido a un tramo
de rallyes, lo cual a mi me gusta más y aunque
no estaba perfectamente entrenado, estaba lo suficiente
para ganar. Allí, el máximo rival
fue Riera que parece que volverá después
de un año de jefe de equipo a los mandos
de un nuevo BMW mas moderno qué el anterior,
que en este año ha pilotado Juan Luis, y
con esta nueva victoria van 10 consecutivas, por
eso al comienzo de esta temporada os cuento que
ha sido un año de sueño par un piloto,
un año imbatido rebajando los récord
de las pruebas , se que es mucho pedir para el año
2003 que todo salga igual, pero si que lucharemos
mi gran equipo y yo por otro campeonato aunque no
sea tan arrasador como este pero si que sea el tercer
titulo consecutivo.
Bueno
me despido hasta el próximo año que
si que estaré espero contando tan buenas
anécdotas como las de este año. UN
ABRAZO.
Campeón de
España Absoluto de Montaña.
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El
2003 llegaba lo que nunca crees que te pueda pasar
a ti, pero que os puedo decir por mi experiencia vivida
que llega y no se pasa nada bien. Es triste que con
el sacrificio que da este deporte sea tan injusta
la forma que tiene de desmontarte de el.
La
primera prueba de la temporada, como estos últimos
años es Ubrique, una prueba que particularmente
me encanta y en la cual tengo el record. El exceso
de confianza me hace relajarme mucho y Fombona,
ya mas hecho a su Audi, me pone contra las cuerdas
acercándose peligrosamente a mí crono,
no al record que tengo en la subida pero si que
al de ese año. Ahí ya me empiezo a
mosquear conmigo mismo, porque ya no es que Fombona
estuviese en mi segundo, si no que yo no era capaz
a rebajar. Bueno, que digo a rebajar, que no era
capaz a acercarme a mi tiempo del anterior año.
Lo mas fácil era pensar, bueno tenia un mal
día, esto no es nada, me he relajado demasiado,
pero mas adelante me iría dando cuenta que
no fue un mal día ni que me relajase en exceso,
el problema era otro y muy horroroso, tenían
que pasar mas carreras para que me convenciese.
La
siguiente Totana, esta me encanta, sobre todo la
zona intermedia que se pasa por encima de los 200Km/h.
Es una prueba que casi no necesito ni entrenarla
de lo mucho que me la conozco. Ya en los entremos
empiezo a inquietarme porque los tiempos no eran
buenos e incluso en aquella ocasión Xavi
Riera me ganaba en las dos mangas del Sábado.
No os contaré la noche de ese Sábado
porque necesitaría muchas hojas para describirla.
A parte de, literalmente, no pegar ni ojo en toda
la noche eso no era lo peor, lo peor era que estaba
completamente acojonado. Si, estaba muerto de miedo,
solo tenía en mi cabeza que en la zona mas
rápida de la subida, entre unas rocas, que
se llegaba a una frenada a 207km/h según
la adquisición de datos, que me colaba medio
metro y que ya no podía frenar y me estampaba
contra las rocas. Esto que estoy contando no es
fácil, porque al ir recordándolo aun
siento respeto. Llega la primera manga del Domingo,
que eran entrenos, yo no estaba nada bien y Riera
vuelve a ganarme. Ya no sabía que hacer,
si retirarme en aquel mismo momento o salir a la
primera oficial y demostrar que aun seguía
siendo el mismo, el campeón. Mi decisión
es salir, lo que no sabía es lo que podía
pasar. Yo hasta ese día siempre corría
sabiendo lo que era capaz de hacer, normal mente
salía con rabia y ganas de ganar, pero esta
ocasión era distinto, salía pensando
que igual no volvía a contarlo. El miedo
me podía y lo mas probable es que me pasase
algo, pero el destino hizo que llegase a la meta
de esa primera manga oficial y que incluso ganase
por muy poquito, aventajando a Riera en unas décimas.
Faltaba la segunda y ultima manga, la ventaja obtenida
en la primera no daba lugar a relajarse, la tensión
seguía, pero igual el miedo ya no era tanto.
Además ya compartía con mi equipo
y amigos un poco mas el miedo, todos animándome.
Salgo a la segunda manga y volvía a ser el
Roberto de los viejos tiempos, no solo ganaba ya
por algún segundo, si no que también
bajaba el record de la prueba que yo mismo ostentaba.
No obstante este día deja huella en mi vida
como piloto.
Estamos
en el Fito, la mas grande del campeonato. Esta es
en la que más ventaja sacaba siempre a mis
contrincantes, aunque yo me sentía algo tocado,
no era el Roberto de siempre. Pero al estar en esta
prueba, que era una de las que mas veces había
participado, pensaba que en cuanto empezase la carrera
todo volvería a ser como antes. Los entrenos
del Sábado no salían mal, una ganaba
Fombona, otra yo. Como normal mente en los entrenos
no solía correr mucho y a demás en
los tiempos hechos no se acercaban a los que tenia
del año anterior del record, pues no me preocupaba
y esa noche si dormía sin comerme demasiado
la cabeza. El gran problema viene en las oficiales
del Domingo, Fombona por avería mecánica
pierde aceite y deja la carretera muy manchada.
Yo, hacia el medio de la prueba, noto que el coche
no se sujeta lo suficiente, pero no apreciaba lo
que había en la carretera. En una de las
curvas paso a unos mm de la valla, yo creí
que ya me salía, sin levantar el pie sigo
adelante y en la siguiente curva, que menos mal
que la persona que estaba en esa curva, que es un
piloto (FINO), sale casi al medio y me para. Ya
una vez fuera del coche me doy cuenta de cómo
estaba la carretera. El director de carrera decide
bajarme otra vez a la salida y después de
dos horas, de haber lavado la carretera con agua,
(el camión de los bomberos), deciden reanudar
la carrera. Yo era el ultimo turismo que salía,
todos mis competidores contra los que yo me jugaba
el campeonato ya estaban arriba, con la carretera
limpia y seca, a mí me toca subir con la
carretera mojada, las ruedas frías puesto
que llevaba dos horas a pie de salida sin dejarme
poner los calentadores. En esas circunstancias me
toca a mi realizar la subida, pero las carreras
son así, este es el reglamento, solo que
no se aplica para todos igual, porque detrás
de mi salen las barquetas del Europeo. Yo consigo
llegar arriba y pierdo con relación a mi
record 6 segundos, las dos barquetas que me siguen
al llegar a la zona que se encontraba mojada por
el agua que se uso para limpiar el aceite se salen
destrozándolas bastante. Deciden que según
estaba la carretera no se puede continuar con la
carrera, paran otra hora más para que acabe
de secarse la calzada y luego suben en un coche
de la organización a los pilotos de las barquetas
para que vean donde se encuentra las humedades y
si ya está lo suficientemente seca para seguir
la carrera. Nadie se acuerda que yo fui el único
que subió en aquellas circunstancias tan
jodidas y mi tiempo valía, aunque me jugase
el campeonato de España. Pero eso no era
lo peor, si que volví a encontrarme esta
vez no con miedo, que si que lo pase con aquellas
circunstancias de carretera, pero esta vez me encontraba
como impotente y que después de todo lo sufrido
en todos mis años de carreras, que era tonto,
que se estaban riendo de mi, no sólo la organización
de aquella prueba si no que otro piloto me hacia
pasar por el tonto mas confiado del mundo. Pero
también le felicito, porque yo he picado
su anzuelo. Diréis ¿que es lo que
estoy contando ahora?, pues es que en la segunda
manga oficial, yo viendo la diferencia que me sacaba
Riera les digo a mis chicos, esto no esta perdido,
si consigo hacer el tiempo del año pasado
puedo ganar la carrera y así salí
convencido de que si no estaba muy mal la calzada
lo conseguiría. Pero por eso digo que le
tengo que dar la enhorabuena en cierto modo a Riera,
porque él tonto si que no es. También
pensó que yo en circunstancias normales no
solo podría hacer ese tiempo si no que incluso
bajarlo unas décimas, así que tendría
que pensar algo mas astuto para que yo no corriera
tanto y así lo hizo. Como a 2 km de la salida
estaba aparcado y bajado de su coche. Yo que lo
veo levanto el pie, puesto que al no estar él
en carrera no necesitaba jugármela, subiendo
tranquilo habría ganado esa carrera y me
destacaría en el campeonato. Lo que yo no
podía pensar, y más cuando al ir tan
retrasada la carrera por el incidente de la manga
anterior el director de carrera dio un aviso de
que no se podía detener nadie bajo ninguna
circunstancia, que no dejarían a nadie repetir
la subida, pues cual es mi sorpresa cuando estoy
arriba en la meta celebrando una victoria mas, que
después de no se cuantas barquetas aparece
Riera con su BMW. Lo primero que comentamos todos
los pilotos allí en la meta, mientras él
da la vuelta, es que se le habrá parado por
problemas de bombas de gasolina y que luego arrancó
otra vez y decidió subir hasta la meta. Cual
es mi sorpresa, la mayor de toda mi vida deportiva,
cuando me entero que les pidió salir otra
vez diciendo que le habían molestado unos
espectadores. Aquello ya no se podía consentir
así que se decide quejarse. Hay dos formas
de hacerlo, bueno en realidad sólo hay una,
pero yo no les dejé a mi gente que pusieran
la reclamación. Primero les dije vamos a
hablar por las buenas, viendo que no nos hacían
ni caso tanto la organización como Riera,
Albes y Fernando ya muy cabreados, incluso conmigo,
dijeron “hasta aquí hemos llegado”,
y fueron a poner la reclamación. Esto no
acaba aquí la reclamación estaba ganada,
hasta incluso teníamos testimonios de aficionados
y un video donde se veía correctamente porque
se paró y no había publico delante
molestando, era una zona con el publico escaso y
colocado en zona alta. Cual es la mala suerte de
todo esto, que cuando van a la oficina de carrera
a presentar la reclamación, no es admitida
a tramite por llegar 2 o 3 minutos tarde, ya había
pasado la media hora de reclamaciones.
Esta
vez si me quedo tocado y empiezo a pensar firmemente
que yo ya había hecho lo que tenia que hacer
como piloto, que ya había tentado la suerte
demasiado y que una retirada a tiempo es una victoria
En
aquella carrera se encontraba Juan Luis Cruz como
espectador. Preguntándole que era del Audi
que se había comprado, me comenta que no
había buscado aun equipo para hacerle correr.
Entre que yo estaba ya un poco harto de correr y
que el me propone algo decidimos que yo acabaría
el campeonato, intentando ganarlo por supuesto,
y el correría para no quedarse inactivo el
resto de carreras con un Mitsubishi EVO VII G.N
que yo tenía.
La
siguiente, San Emiliano, aunque ya tenia claro que
me retiraría, que era el ultimo año,
no quería bajar la guardia. Mi ilusión
era retirarme ganando el campeonato y todas las
carreras que pudiera aunque, eso si, yo ya no era
el mismo y Fombona cada día estaba mas hacho
a su Audi. En esta ocasión quedo segundo,
a poco de él, pero ya no podía con
su desenfrenada lucha por ganar.
Andorra
es bonita, como ciudad me encanto estar allí,
pero la prueba no era lo ideal primero para un superturismo,
el Audi no se defendía bien en ese trazado
es mucha altura, se usa 13 veces la primera y la
puesta apunto del motor era imprescindible para
allí. Hago segundo, esta vez detrás
de Riera, lo cual me ponía bien las cosas,
yo siempre segundo y entre Fombona y Riera se repartían
el primero, aunque quien iba primero hasta entonces
en el campeonato era Luis Flores que era el único
que había bajado a canarias a correr y en
esta prueba se colocaba peligrosamente detrás
de mi.
Ponferrada,
en mi tierra, aquí tenía que ganar
ya que corría en casa con mis paisanos, pero
Fombona, que este tipo de trazados se le da muy
bien y que aquí es donde mas merito tendría
que me ganase, puso todo sus conocimientos y me
ganó. No había nada que hacer, él
se encontraba en uno de sus mejores momentos y solo
podía felicitarlo y conformarme con la segunda
plaza. Yo cada día estaba mas ilusionado
con el trabajo del año que venía,
me hacia mucha ilusión ser preparador, que
a alguien le pudiera trasmitir algo de lo que yo
había aprendido en esos 20 años de
carreras.
Y
llega la última del campeonato, Denia. Quedando
cuarto seria Campeón de España. En
principio en este año solo tenia primeros
y segundos, no quedar cuarto era muy difícil
pero no imposible, ya que también podía
quedarme fuera de carrera y perder ese ultimo campeonato.
Aquí tendría que ser muy frió
y acabar, el único que podía ganarme
era Luis Flores, los demás matemáticamente
ya no podía ser. Así que solo tendría
que vigilarlo a el, pero como ya empezaba a ver
que esto se acababa, que era mi ultima carrera y
aunque era muy importante para mi tener tres campeonatos
seguidos en esos momentos ya en carrera, pienso,
¿y por qué no me retiro por la puerta
grande y gano la ultima carrera de mi vida? Pues
ahora os cuento que casi lo estropeo todo. En los
entrenos del sábado, como no es obligatorio
hacer los dos, solo hago uno de ellos y muy despacio.
Ya el domingo, en la primera de entrenos, subo algo
más deprisa pero me gana Fombona. Riera,
por un mal estar físico, se decide retirar
así que tendría que controlar a Luis,
que encima corría en casa. Salimos en la
primera oficial y, ya con el casco puesto, salgo
a ganar. Pienso, si es la ultima la tengo que ganar.
Al poco de salir, en la zona mas rápida de
la subida, hay un cambio de rasante leve con una
curva de izquierda. Llego al cambio de rasante como
un tiro, según la adquisición cuando
levanto y piso el freno, a 177k m/h, ya encima del
cambio rasante y me salgo de frente. Menos mal que
este coche es una madre y para, ya fuera de la carretera
pero para. Sólo tiro algunas personas al
suelo, sin daños físicos para nadie.
Como estoy en sexta, mientras meto la marcha atrás
y puedo salir pierdo unos 25 segundos y quedo el
16 de la general. Os acordáis para ser campeón
necesito ser cuarto, queda una manga y después
del año que llevaba no esperaba ya nada bueno.
En aquellos momentos pensaba, tanto luchar, pasarlo
tan mal este año y ahora liarla aquí
en el ultimo momento. A pesar de lo mal que lo estaba
pasando en aquellos momentos, llevé uno de
los ratos mas agradables de mi vida, me sentí
por unos minutos la persona mas afortunada del mundo
lo juro. Sin dar nombres, unos cuantos pilotos se
ofrecieron a no continuar la carrera para que yo
subiera puestos y pudiera ganar ese ultimo campeonato.
Algunos decían es que es muy triste tanto
remar para luego morir en la orilla, así
que tienes que dejar que hagamos esto por ti. Yo
me sentí enormemente orgulloso de ser tan
querido en esos momentos, ¡y a alguno de ellos
casi no lo conocía! Contar lo que estaba
viviendo con mis chicos no tendría forma
de hacerlo, estaban con las lagrimas en los ojos,
y esta vez no era de alegría. Salgo en la
segunda oficial, había que hacerlo bien,
solo yo podía arreglar lo que había
estropeado antes, subo con la máxima concentración,
con ese miedo que me acompaño durante toda
la temporada y consigo con la suma de las dos mangas
hacer un cuarto puesto que necesitaba. Cuando llego,
abajo donde estaba mi equipo, las lagrimas ya saltaron
pero ya no eran de impotencia, fue uno de los mejores
momentos vividos de mi carrera deportiva.
Un
titulo más, TRICAMPEÓN, que bien suena
ahora, pero este último……. me
dejó marca. Mucha gente me pregunta, pero
¿no vas a correr nunca más?, mi respuesta
es yo participaré en alguna carrera de espectáculo
o por compromiso, pero solo participaré,
lo que tenia que correr ya lo he corrido y, por
difícil que sea creerlo, no me han quedado
ganas de correr más. Para ser un piloto privado
he estado a un nivel aceptable y no quisiera acabar
mis días en este deporte siendo peor de lo
que he sido. A parte, creo que estaré muy
liado las próximas temporadas haciendo algo
que me gusta tanto como conducir, que es preparar
coches y llevar un equipo de carreras, estar en
este mundillo pero desde la barrera.
Para
despedirme de las carreras como piloto, se organizó
un rallye sprint en mi zona, participe con el Mitsubishi
que tenia alquilado a Cruz para la montaña,
y como era de esperar salía por la puerta
grande. Esa si era la ultima carrera de mi vida,
aunque no era tan seria como las otras, pero si
que esta tenía que ganarla y así me
retiro ganando la ultima prueba en la que participo
y brindándosela a todos mis seguidores en
mi tierra.
Se
despide un piloto que agradece a todos sus incondicionales
seguidores lo que han hecho por él, sintiéndome
enormemente orgulloso de ser querido por la afición
y si que estoy seguro que voy a echar de menos esos
aplausos y alabanzas que los aficionados me brindaban
cuando pasaba. Gracías por permitirme estar
ahí tantos años, y un abrazo muy fuerte
para todos.
Campeón de
España Absoluto de Montaña.
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