Con la abolición de las barquetas en el Campeonato de España de Montaña y el extraordinario resultado obtenido en años anteriores, todo hace pensar que el nuestro podía ser uno de los equipos favoritos para ganar el campeonato. Solo había que armarse de un buen coche y el Mitsubishi no lo era. Porque, aunque era muy fiable y nunca dio ni un solo problema, el coche es muy pesado por su reglamentación en Grupo A. Así, lo más competitivo para montaña en principio es un Grupo A2, coches incluso con más caballos y 250 Kg. menos de peso, con suspensiones más bajas y mejores posibilidades de reglaje. Es más, estos coches están fabricados para correr en pistas, con asfaltos más lisos, es decir, lo más parecido a una subida de montaña. Por eso se cree que son los mejores para este campeonato. Tras buscar en el “mercado”, encuentran uno de los mejores, el Alfa 155 de Magnum Motorsport. El coche en principio es ganador pues en los campeonatos de Superturismos siempre estaba entre los mejores. Sólo faltaba rodar un poco con él para ir conociéndolo. En el Jarama (Madrid) se hace la primera toma de contacto con el coche, esto era el jueves antes de la primera carrera, Ubrique. En el primer Km., más concretamente en la rampa de Pegaso, por un despiste, Roberto se salía contra el guarda rail destrozando completamente el morro del coche. Trabajando dos días sin parar, el coche se encontraba listo más o menos para salir en esta primera carrera. Como apenas se había rodado no se conocían muy bien los reglajes adecuados y menos para suelo mojado, que en esta ocasión y aunque fuese en el sur de España, llovía a cántaros. Pero con la experiencia de Pepe Ruiz Thiery, el patrón de Magnum, y un poco de la suya se conseguía acabar la subida y en magnífico tercer lugar. Viendo cómo había transcurrido el fin de semana, no se podía pedir más. La siguiente cita era Jaizkibel. En la carrera, Antonio, el mecánico del equipo, tuvo que trabajar en la suspensión, sobretodo en el eje trasero hasta dejarlo a la forma de conducir de Roberto. El resultado allí era mejor y se lograba un segundo puesto. En Santo Emiliano el sábado con la carretera mojada en los entrenamientos las cosas salían perfectas, se conseguía el mejor tiempo, pero el domingo en la carrera se tenían que conformar con una segunda plaza. Sus tiempos no eran malos, pero los de Riera eran sorprendentes, conseguía bajar su propio récord en bastantes segundos. La siguiente era la carrera preferida de Roberto, Totana, una subida en la que el anterior año Riera sólo le había ganado por una centésima. Pero este año la sorpresa fue mayúscula, porque, a pesar que ser la subida que mejor se le daba y en la que más esperanzas tenía puestas y contando unos neumáticos especiales Michelín de calificación, a Roberto le caía la mayor paliza de todo el Campeonato. Riera bajaba su mejor tiempo de ediciones anteriores en nada menos que 8 segundos, 2 por km, algo prácticamente imposible o por lo menos muy difícil de creer, cuando además a Roberto le había salido todo bien. Prueba de ello era que había bajado su mejor tiempo 4 segundos. La mejoría de Roberto tenía su lógica, porque corría con un coche diferente y más rápido que el año anterior. La de Riera, no tanto. Los tres últimos años, el piloto catalán corrió con el mismo coche (teóricamente). Con la moral por los suelos y prácticamente sin opción a la victoria absoluta, se decide terminar el campeonato como fuera, eso sí, siempre con la duda de qué pasó en esas carreras. Porque, después de haber querido reclamar y no hacerlo, nunca se salió de esa horrorosa duda que les corroe. Lo que sí es cierto que a partir de allí o bien Riera no quería correr más o el coche ya no era el mismo, porque en Castellón, que era la siguiente, con el coche de Roberto con problemas de potencia en la primera subida oficial se registraba un tiempo de solo 2 segundos peor que él, y en la segunda la centralita dejaba al motor en dos cilindros y se perdían 40 segundos. En el Fito se le ganaba nada menos que por 6 segundos en una manga y 4 en la otra, pero ya no valía para nada. El campeonato quedaba decidido a su favor. La lección aprendida este año es que los concursantes tienen un derecho que es “el de no quedarse nunca con las dudas”. Si esto volviese a pasar ahora reclamarían sin ninguna vacilación. Si se le da la razón al rival, los primeros en felicitarle seremos nosotros. Está claro que esta temporada ha valido de mucho, en primer lugar porque se ha aprendido a conducir un coche distinto, un coche de carreras de verdad, que no admite fallos y que debería estar en lo mas alto del podium. En segundo lugar, que nunca se debe correr con una incertidumbre, porque el derecho de la reclamación está ahí para esas dudas, para que no haya malos rollos entre la gente y sean todos legales. En el apartado de los Rallyes, con el Mitsubishi se completó un año inmejorable. Todo lo que se corrió este año con este coche se ganó. Incluso hay una anécdota que contar no muy habitual: correr el sábado el Rally de Valladolid copilotado por Fernando Albes y el domingo el de Tineo copilotado por Fernando Do Santos, haciendo doblete y casi sin dormir durante todo el fin de semana. Se ganaría también el Rally del Bierzo y el de Cangas del Narcea. En el apartado de subidas se haría una en Grao (Asturias) y otra en Soria ganando también las dos. ¿Qué más se le puede pedir a ese maravilloso coche?

Subcampeón de España de Montaña.
Una de las lecciones que me han quedado claras después de la temporada 2001 es que el trabajo duro y el saber estar acaban teniendo recompensa. Este año se planteaba para mi como uno de los más duros de los últimos tiempos, porque el reto que os presentaba al principio de temporada era, cuando menos, arriesgado. Ahora, desde estas líneas sólo puedo decir que me siento enormemente orgulloso y feliz porque mi objetivo se pudo cumplir, y puedo brindarles todo el éxito a mi equipo, a mis patrocinadores y a todos los incondicionales aficionados que nos han estado dando ánimos. Pero, vamos a empezar por el principio y a contar paso a paso los acontecimientos de esta gloriosa temporada.

En Semana Santa, allá por el mes de abril, comenzaron los primeros tests con el Audi. Después de colocar todo a mi medida, empezó la fase de aclimatación al coche con unas pocas jornadas de pruebas en distintas carreteras del Valle de Laciana. Sin duda, lo ideal hubiera sido bajar a Ubrique con la lección bien aprendida, aunque no había ni tiempo ni presupuesto para probar lo suficiente, puesto que el simple hecho de poner en marcha un coche de este tipo sale increíblemente costoso. En total, calculo que rodaría unos 50 km, distancia a todas luces insuficiente, no ya para salir a tope desde la primera carrera, sino para efectuar correctamente maniobras como la de la arrancada, uno de mis quebraderos de cabeza de este año.

Con ese panorama, nos presentamos en Ubrique (Cádiz), dispuestos a darle un susto a nuestro principal rival, Xavi Riera, y a su todopoderoso BMW 320 ST. Después de un fin de semana bastante positivo, aunque no conseguimos batirle, personalmente estaba realmente contento, ya que había rodado muy cerca de sus tiempos, en el mismo segundo. Yo me encontraba satisfecho porque encontrarte en esa situación en la primera carrera con un coche que apenas conocíamos era para mi una noticia que invitaba al optimismo. El propio Riera reconocía que este año iba a estar un tanto apretado y que ya no habría las diferencias del año anterior.

La segunda carrera era la Subida al Santuario de la Santa, en Totana (Murcia). Sinceramente, yo ya iba convencido de poder ganar, pero, una vez disputados los entrenamientos, ya me daba cuenta de los primeros problemas que podía tener un coche tan sofisticado como el Audi. En primer lugar, al tener tantas relaciones de cambio distintas es muy difícil sin la adquisición de datos llegar al escalonamiento adecuado. Al tratarse de la segunda carrera, aun no manejábamos bien la adquisición y cometimos el error de montar 5ª y una 6ª muy largas, con lo cual ya nos encontrábamos en desventaja. Para colmo de males, en la primera manga de carrera se rompía el soporte de un amortiguador, lo que nos hacía perder toda opción a la victoria. Ahí empecé a pensar que no sería tan fácil ganar el campeonato porque la siguiente carrera, Santo Emiliano, era la que mejor se le daba a nuestro principal rival y a la que mejor se adaptaba su coche. Para esa ocasión contábamos con el apoyo de Aythami Alonso y su equipo y también se tomaba la decisión de utilizar otra marca de neumáticos. Los entrenamientos del sábado no salían mal del todo, puesto que rodábamos a menos de un segundo de Xavi y aun no habíamos montado las gomas nuevas. Pero la sorpresa llegaba el domingo, cuando en la segunda ascensión oficial nos quedamos con los neumáticos prácticamente degradados. No obstante, el fin de semana fue muy provechoso, puesto que aunque aún no podíamos con Riera, aprendimos ya prácticamente a hacer las arrancadas perfectas y Aythami nos enseñaba muchas cosas de este maravilloso coche que serían de gran provecho para las siguientes carreras. En Castellón ya llegaba la primera gran alegría que nos subiría la moral por las nubes. Me tomaba la prueba con mucha tranquilidad, pensando que ya habría poco que hacer en el campeonato, aparte de esperar casi un milagro. De hecho, ganando las tres carreras que faltaban se llegaría a un empate técnico y el desempate sería, posiblemente a favor de Riera por haber ganado la primera prueba. Pero, de momento, había que ganar y en Castellón yo estaba plenamente confiado en hacerlo. En la primera manga de entrenos, al ver que Riera sólo me ganaba por 2 segundos, inmediatamente pensé «como sea esto todo lo que corres, esta vez te voy a ganar». Así que decido en la segunda subida del sábado correr ya un poco más para tantear cuánto le quedaba a él en la manga. Cuando llegamos arriba vi que le había conseguido meter nada menos que 4 segundos, bajando de paso el récord del trazado en nada menos que 2 segundos. Riera no daba crédito a los tiempos, me felicitaba y se quedaba muy sorprendido, diciendo que era un buen tiempo. Mi pensamiento, al ver su preocupación era «pues no te sorprendas mucho, porque mañana en carrera aún puedo bajarlo más». Así sucedía el día de la carrera y por fin llegaba mi primera victoria, por casi 5 segundos, bajando el récord de la prueba en 4 segundos. Después de la carrera me quedé con una frase que me dijo Xavi: «era cuestión de tiempo». Salía muy satisfecho de Castellón, retomando la idea de que aún no estaba todo perdido y con ganas de empezar a preparar al máximo la cita asturiana del Fito, que en principio le venía como anillo al dedo tanto a mi coche como a mi forma de conducir.

Nos encontramos en el Fito con verdadero hambre de victoria, porque de momento había que ganar todo lo que se pudiera, a falta de ver la fórmula de desempate que iba a utilizar la Federación. En la primera manga de entrenos conseguíamos el mejor registro y en la segunda nos dedicamos a probar una relación de cambio diferente, porque necesitaba un poco más de velocidad punta para la zona de recta. Nos decidimos por una relación que en la práctica no resultaba ideal, lo que nos hacía perder un segundo con relación al tiempo de Riera. Finalizadas las mangas del sábado, dedicamos un rato hasta bien entrada la noche a trabajar para conseguir la relación perfecta. Así, en la primera subida del domingo y último ensayo antes de las mangas oficiales, consigo meterle ya unos segundos. Eso fue clave para la victoria final, ya que ambos salimos a la primera oficial, como se suele decir, «con el cuchillo entre los dientes». Yo decido poner toda la carne en el asador y me juego el todo por el todo, me atrevería a decir que hasta la propia vida, y subo como un auténtico misil, absolutamente al límite. Creo que fue la vez que más he corrido en toda mi vida. Llegué arriba desencajado por el esfuerzo y, por qué no decirlo, también por el miedo pasado. Pero, nada más llegar al parque de la meta, me di cuenta de que Xavi tardaba mucho en subir. Normalmente, como él siempre salía detrás de mi, cuando yo estoy dando la vuelta, él llega. Pero en esta ocasión yo ya acababa de dar la vuelta y él aún no había llegado. Fue en ese momento cuando ví llegar corriendo a otros pilotos, que me comunicaban que acababan de decir por la emisora de meta que Riera se había salido. Me bajé del coche aún temblando y casi sin respiración y rápidamente me fui hacia la persona que manejaba la emisora para preguntarle si le había pasado algo. Me dijo que no, que había sido una apurada de frenada casi nada más salir y que no le había pasado nada a nadie. Recuerdo que fueron milésimas de segundo, pero en ese momento ya me sentí prácticamente Campeón de España. La segunda manga oficial subí un poco más relajado, perdiendo un par de segundos con relación a la primera, y aun así marcaba el mejor tiempo entre los turismos. Como anécdota, Fombona, que era quien se colocaba detrás de mi en esta carrera, me decía en la meta viendo el tiempo en la pizarra algo que se me quedó grabado: «no es que hubiese mucha duda, pero hoy con este tiempo que has marcado ya lo has dejado todo claro. Es para quitarse la gorra, porque sombrero no tengo hoy». Ese comentario me encantó, porque para mi este piloto es todo un mito del automovilismo y alguien al que siempre he admirado por todo lo que ha hecho y los años que lleva en activo.

En Ibiza nos inscribíamos con la duda si habría que viajar, pues Riera en el Fito me comentó que después del suceso había decidido retirarse del campeonato por este año. Me dijo que él daba el resultado por bueno, que no iba a esperar que pasase un milagro, porque yo con hacer un sexto puesto ya sería campeón, cosa que sin pasar nada raro sería prácticamente que no sucediera. Así fue como Riera decidía ni siquiera inscribirse en la prueba balear, con lo que me permitía ahorrarme un desplazamiento tan costoso en tiempo y en dinero como ése, lo que me coronaba matemáticamente como nuevo Campeón de España de Montaña. El estreno del Audi no podía ser mejor, aunque no esperábamos menos de un coche que cuenta por títulos los campeonatos en los que ha participado. No iba a ser menos en esta ocasión…

Ahora os contaré un poco de la historia de este año en los rallyes y demás pruebas que corremos fuera del Campeonato de España.

Con el Audi participamos también en la Subida a Riego de Ambrós, prueba que ya se rumoreaba que podía puntuar para el Campeonato de España 2002. Aparte de eso, dos de nuestros patrocinadores principales (Semauto y Telenauto) eran del Bierzo, por lo que era una buena ocasión para ofrecerles una satisfacción extra. Los tiempos realizados allí fueron buenos, rebajando el récord de carrozados en 4 segundos, récord que, por otro lado ya obraba en mi poder. Además de correr en esta prueba, también lo hicimos en Grado, porque, aparte de la amistad que nos une con el organizador, Fino, era muy rentable correr en dicha prueba, por la cuantiosa suma que se da como premio a los turismos carrozados y al que rebaje del récord. Esta prueba también se ganaba y se instauraba un nuevo récord.

Con respecto a los rallyes, el año pasado hubo en el equipo una innovación. Después de prácticamente toda una vida teniendo en el asiento de mi derecha a Fernando Dos santos, éste se pasaba a jefe de equipo, comenzando a ser de forma continua Fernando Albes el nuevo copiloto, aunque ya tenía una prueba realizada en el anterior año. Nuestro primer rallye fue Tineo, una prueba donde se corre mucho y donde he vivido las más desafortunadas experiencias de este mundillo, experiencias que ya he contado en esta misma página en años anteriores. Nada más comenzar el rallye, vimos que nuetro máximo rival era German Castrillón, un hueso duro de roer. Después de la primera sección nos encontrábamos en cabeza con un puñado de segundos de ventaja, pero la mala suerte se presentaba en el primer tramo de la segunda sección. El sistema ALS (el famoso «bang-bang») comienza a dar un problema hasta ese momento desconocido y deja de funcionar. Entre lo que patinaban los tramos de la sección de la tarde y la escasez de neumáticos que llevábamos empezamos a perder tiempo con respecto a Castrillon. Después del tercer tramo, incluso Castrillón se colocaba 4 segundos por delante. Sólo faltaba un tramo, el peor de todo el rallye, con unos cambios de asfalto y de ritmo muy acusados, tan resbaladizo que había sitios que parecía que íbamos por encima del hielo, de esos que a 5 km/h se escapaba el coche… Osea, el típico tramo para pasar por él preferiblemente sin tener que jugarse nada. Pero resulta que en la asistencia anterior encontrábamos el fallo del ALS, que estaba en una conexión de su interruptor, por lo que de repente cobrábamos nueva vida y pasábamos de derrotados más que seguros a jugarnos el rallye allí. Antes de salir al tramo le dije a Fernando «esto se ha puesto muy serio, así que si queremos ganar, no queda más remedio que jugársela». No sé si él era muy consciente de lo que podía pasar, pero no tardó mucho en decidirse: «pues, a jugársela». Así fue como salimos al tramo como como auténticos misiles, yendo constantemente de esquina a esquina de la carretera. En la zona mas rápida del tramo, en una subida que hay en su parte media, llegábamos a una curva que en las notas teníamos marcada como «cuarta media más». Tal era el ritmo que llevábamos hasta entonces que decidí, como casi en casi todas las curvas anteriores, subir un par de grados y en esa opté por pasar con el gas a fondo y un poco por fuera de la carretera. En ese momento mordimos en una piedra que tapaban los arbustos, que provocaba que el coche saliera lanzado en el aire hasta el otro extremo de la carretera. Sin perder los nervios tanto yo como él, me hacía con el coche y continuábamos al mismo ritmo, como si nada hubiera pasado. Al llegar al control nos llevábamos una gran alegría, pues se marcaba un registro mejor que el de nuestro rival en nada menos que 11 segundos, ventaja sufuciente para alzarse con la victoria del primer rallye de esta temporada para nosotros.

El siguiente era el Rallye de Valladolid, prueba que ya había corrido con Albes la pasada edición. Aquí, creo que un poco la confianza de acabar un rally complicado como es Tineo y que este ya lo conocía del pasado año y también el hecho de que la competencia no era tan dura, posiblemente hizo que Fernando se relajara demasiado. Así fue como un exceso de vista le jugo una mala pasada y a falta de un solo tramo, el espectáculo de 1 km en el aparcamiento del Zorrilla, entrábamos a la asistencia con un minuto de adelanto, penalizando un minuto justo. Como la diferencia que le sacábamos al segundo era 51 sg en aquellos momentos y sólo faltaba ese tramo de 1 km, ya pasábamos de ser virtuales vencedores del rallye al segundo puesto. Si esto nos pasa en un tramo normal, sí se podría haber enmendado el fallo, pero en este tan corto ya no había nada que hacer. Así fue como Fernando Albes pasaba por uno de los momentos más amargos de su vida de copiloto, de un hombre que se siente plena mente satisfecho por ganar por segundo año consecutivo el rallye de su ciudad a realizar un fallo de los más garrafales que puede cometer un copiloto. Para mi no tenía mayor importancia ese rallye puesto que no era prioridad ese campeonato, pero sí que me gusto ver a un copiloto preocupado y consciente de que esto no le debería pasar nunca más. Yo fui el único que no le animó diciéndole las típicas cosas como que esto le pasa a cualquiera y todo eso. Creo que tenia que sufrir su fallo y soy muy consciente de que lo sufrió y mucho, pero creo que es bueno que un copiloto que empieza también sepa lo que son los malos momentos de este divino deporte. Hablando de malos momentos, éstos no vendrían sólos. Después de Valladolid, correríamos un rallye en Burgos, que resultó ser la peor experiencia de mi vida deportiva. Creo que no merece ni la pena hacer mención a dicha carrera, pero lo mejor de todo es que quienes me hacían daño allí eran unos «elementos» que hasta la fecha vacilaban de amigos. Lo único que sí puedo decir de este rallye es que me siento su ganador, por lo menos con el cronometro en la mano. El último rallye que corrimos esta temporada fue el de Cabezón de Pisuerga, en Valladolid. Fue un rallyesprint muy bonito, también organizado por mi escudería, Milenio, en el que también logramos la victoria. En nuestros planes entraba correr un rallye del Campeonato de España, llegando incluso a formalizar la inscripción para el de Madrid. Pero la falta de presupuesto, ante un patrocinio que fallaba a última hora, nos dejaba con las ganas y la ilusión para el año que viene. El Mitsubishi Lancer Evo 5 se alquiló para alguna carrera de montaña a los pilotos Miguel Diego y Angel Calonge, obteniendo ambos unos buenos resultados.

Bueno, pues creo que a grandes rasgos esto fue todo lo que dio el año 2001, una temporada que se saldó con signo positivo y que recordaré toda mi vida por haber conseguido un hito del que estoy muy orgulloso, como es el de alcanzar el Campeonato de España de Montaña absoluto. De momento, no tengo nada mas que contaros, esperando que nunca nos salga nada peor que el presente, aprovecho para daros las gracias por interesaros por mi vida deportiva.
Recibid todos un fuerte abrazo.

Campeón de España Absoluto de Montaña.

El 2002 año fue de gloria, una temporada con la que todo piloto quisiera soñar.

Después de la victoria del 2001 la temporada 2002 prometía enormemente, solo que teníamos alguna incógnita que otra al comienzo de la temporada. La primera era que Riera se retiraba de la montaña y la mas importante que tendríamos que luchar por renovar el titulo contra un par de pilotos que les pasaba el relevo el mismo Riera y que utilizarían su experiencia y equipo con dos sendos BMW 320, también se presentaba un Kit Car muy evolucionado que en principio dependiendo de la adaptación de sus pilotos podrían cualquiera de los tres ponernos en apuros.

Y empieza ya la primera carrera que era como siempre Ubrique. Después de los entrenamientos del sábado, en los cuales hacíamos los mejores tiempos, empezábamos mi equipo y yo a darnos cuenta que la experiencia adquirida estos últimos años era un grado, que íbamos un paso por delante de la competencia que teníamos en aquellos momentos. La incógnita que teníamos al principio del campeonato, que era lo que aquellos pilotos podrían hacer, además uno de ellos Juan Luis Cruz ya era un piloto con experiencia y que encima venia del paraíso del automovilismo que era Canarias, se nos dejaba mas o menos clara, que tenían que rodar e ir conociendo las pruebas y los coches. Entonces con esa confianza ya cogida el sábado, el domingo atacábamos y incluso conseguía bajar el record de la prueba, dejando a los demás competidores lejos de mis tiempos. Pero en la primera manga oficial cuando consigo ese record me llevo la mayor sorpresa de mi vida en este deporte, el record de la prueba estaba de manos de Riera, entonces creo que no se podía creer que yo se lo rebajase porque no dudo en ponerme una reclamación, cosa que mi equipo estuvo apunto de hacerle por tres o cuatro veces y yo nunca les dejé. La reclamación era por la cilindrada del motor porque no se podía creer que con un motor legal se pudiera bajar un tiempo que el tenía al parecer con un motor… que yo tengo mis dudas porque sino cualquiera puede rebajar un tiempo mas o menos. Bueno como si nos abre el motor al acabar la carrera no daría tiempo a volver a montarlo para la siguiente que era a las dos semanas, pedimos a los técnicos de la Federación Española que nos precintaran el coche y que se desmontaría el motor en la siguiente carrera que era Totana, así arriesgándome a que si teníamos anomalías en el motor no solo se me excluiría de Ubrique si no también de Totana.

Con ese riesgo que corríamos, aunque yo estaba seguro de que todo estaba correcto, con todo precintado al subir de Ubrique se dejaba el camión en Totana. Para las verificaciones del sábado por la mañana desprecintaban el coche y al termino de los entrenamientos del sábado se volvía a precintar, para el domingo a primera hora se desprecintaría para hacer la carrera, que nos sale perfecta y se consigue bajar el record de la prueba que también estaba en manos del propio Riera. Al termino de la ultima manga, aun con el motor caliente, se empezaba a desmontar. Yo mismo me ponía manos a la obra y en una hora aproximadamente ya teníamos el motor desmontado, siempre delante de los técnicos de la federación. Así, al termino de las mediciones de cilindrada daba unas milésimas menos del máximo permitido, lo que quiere decir que aun íbamos un poquito por debajo de lo permitido con lo cual todo estaba perfecto y el equipo de Riera Racing perdía la reclamación, lo cual me llenaba enormemente de orgullo.

Ya tenía dos record nuevos más en mi palmares, así afrontábamos la siguiente carrera que era el Fito. En esta, que es el trazado que mas gusta y se me da muy bien, volvía a bajar el record que este estaba en mi poder del año pasado, conseguí bajarlo casi dos segundos y sumar un tercer triunfo consecutivo de la temporada.

Ahora viene un susto serio, en la subida Chantada, en este año había problemas en Michelín no se bien porque y no había cubiertas nuevas. Como el Audi va también de estabilidad creí que aunque no tuviera cubiertas, vamos que las cubiertas que tenia estaban ya bajo mínimos, que el coche se tendría igual, y como esa prueba hacia varios años que no la corría, que con un superturismo no la había corrido nunca, pues desde la primera de entrenos del sábado ya salíamos deprisa para que los datos que tomara la adquisición fueran lo mas fiables posible. Y así fue que, entre que las ruedas ya no agarraban y que hacia tiempo que no la corría, me salgo en una curva a derechas que en principio era fondo y que en la practica no, cuando suelto el pie del acelerador porque ya veía que no me hacia con el coche, la adquisición marco 181km/h. Gracias que era en lo mas ancho de la carretera y se saldaba el susto con varias vueltas pero sin pegar en ningún sitio. Ya el domingo, con los pies en el suelo y con unas ruedas aun peor, porque las del trompo del sábado no valieron para nada, les quedaron unos planos de ir arrastro que les salieron las lonas, me dedique a vigilar a mi máximo contrincante, que en aquellos momentos era Juan Luis, y con mucho tiento a ganar la carrera pero con un cuidado especial. Así sumaba un nuevo triunfo seguido.

La siguiente es San Emiliano, y una sorpresa, aparecía un nuevo Audi en el campeonato, y el piloto que lo conducía no era manco, José Antonio Fombona. Pero como no hay dioses en este deporte en la primera toma de contacto con el coche no se podía esperar mucho de el, lo que tampoco me esperaba es el valor que le echa (o el dinero que tiene), porque la primera manga no anduvo ni 200m y en la segunda lo mismo solo que en esta segunda pudo seguir si dañar el coche como en la primera. Michelín seguía sin tener ruedas, opté por hacer las mangas del sábado con unas dunlop muy viejas y duras de circuitos, estas ruedas las había usado en el año 1996 Jordi Gene. El domingo por la mañana, en la primera de entrenos, como estaba algo orvallado decidimos salir con unas de agua también muy viejas. En todas las mangas de entrenamientos se hicieron unos tiempos muy malos, nunca los de cabeza, y ya en las oficiales aprovechando todos los desechos que teníamos por hay de ruedas salí dispuesto a no ceder mucho e intentar ganar. Así fue que no conseguí bajar el record por casi 1 segundo pero si ganar la carrera, sumando una mas seguida y casi sentenciando el campeonato.

La siguiente, en la que ya podía sentenciar el campeonato, no era la mas fácil que digamos. A priori la mas difícil, ya que es una prueba nueva que yo nunca había corrido y encima en casa del único piloto que a aquellas alturas del campeonato tenia opciones para arrebatármelo, una carrera un tanto especial e importante, Tamaimo. Como antes menciono, Canarias me daba un respeto especial por su nivel en el mundo del automovilismo, y saber que tenia que bajar a competir allí contra Juan Luis Cruz, mi máximo rival de esta temporada y a medirme con lo mejor de la isla, que aparte de tener coches buenos son unos grandes pilotos, no se ponía nada fácil, aunque en esta ocasión si podíamos estrenar ruedas, así que mi planteamiento es ante todo poder acabar para sentenciar el campeonato. Pero cuando veo la afición que hay en Canarias y como los medios de comunicación me estaban tratando, como un autentico campeón, me pongo a entrenar muy en serio y salgo dispuesto a darlo todo, incluso a jugarme el campeonato. Como anécdota puedo contar que los medios de comunicación (que son impresionantes) hacen una porra en la radio, llamando los aficionados y dando el resultado de los tres primeros. Os aseguro que solo un miembro de mi equipo llamo para apostar por mi, llamaron como tres mil personas pero a mí nadie me ponía entre los primeros, la porra estaba entre Avero con el Citroen XSara de Auto Laca, que fuera oficial y Juan Luis con el BMW. Escuchando aquello por la radio me da más moral ya de la que tenía y salgo en la primera oficial a probar un poco el trazado y a coger los datos más fiables posibles par la adquisición de datos, En una curva donde la segunda pasada Juan Luis Cruz tiene un serio accidente, me libro de pegar por los pelos, me lleve un susto serio poniéndose el coche de lado a mucha velocidad, por encima de los 140 km/h. Allí había un salto que con el coche de serie en los entrenamientos no se notaba. Bueno los entrenamientos del sábado ya finalizan, haciendo Avero primero y yo segundo, Juan Luis estaba fuera de carrera teóricamente, pero la sorpresa viene al día siguiente por la mañana que el coche de Juan Luis después de una larga noche para todo el equipo estaba teóricamente reparado. Ya en la primera manga de entrenos se veía que no estaba el coche en condiciones de echar carreras, lo cual era un alivio, era un contrincante con muchas opciones a ganar. Ya solo quedaba Avero y con unos tiempos muy buenos en los entrenamientos, los aficionados me decían aquí no te vas a comer nada. La cosa no estaba nada fácil, pero a mí aun me quedaba un as en la manga, lo que no sabia era lo que a Avero le quedaría. Era la hora de la verdad, salimos en la primera oficial y por mi parte lo di todo, creo que el no dejó mucho mas, ganó por 7 centésimas pero aun queda otra manga, aun no estaba ganado. Mi primera sorpresa es que los aficionados empiezan a aplaudirme y a gritar ya mi nombre, en la segunda manga oficial y la definitiva no solo para ganar la carrera que era muy importante ganar en Canarias y mas ganar a todo un piloto como Avero, sino que sentenciaría mi segundo campeonato nacional absoluto consecutivo, así que muy sereno y poniendo todos los conocimientos en lo que estaba haciendo salgo a la carretera y consigo ganar, esta vez por 2 segundos. Puedo decir que el publico de canarias y la prensa alucinantes, todo el mundo felicitándome y dándome la enhorabuena, fue uno de los mejores momentos de mi vida deportiva, y creo que también fue importante ganar en Canarias porque de no haber ganado yo ni Juan Luis la afición de todo el territorio nacional pensaría que vaya campeonato.

Ahora la prueba de casa, Riego Ponferrada y el campeonato ya en el bolsillo, así que me la tomo con mucha tranquilidad y les brindo una participación honesta a mi afición, aprovecho para invitar a una parte de mis patrocinadores a la prueba, aprovechando para enseñarles la ciudad después de una larga cena, salir a conocer un poco la noche, cierto que ya celebrando por (adelantado) el nuevo titulo conseguido me descuido un poquito, aunque no fui el que mas me descuide. Mi equipo lo celebro más a lo grande no acostándose en toda la noche. Lo bueno de tener el campeonato en el bolsillo era que ya no tenia que preocuparme por las ruedas, así que con los desechos que quedaban salía a rodar si ninguna intención de hacer ningún tiempo bueno ya que la noche fuera larga y el campeonato ya estaba. No obstante el tiempo era de record, la verdad que no estaba en un buen tiempo con lo cual no fue nada complicado bajarlo, y solo lo bajo por décimas, no era un buen tiempo.

Y la ultima Palma de Mallorca, como no quería que volviera a pasar lo que pasó en Ibiza el año pasado, que como ya estaba el campeonato ganado no me presenté, en esta ocasión me fui una semana de vacaciones a disfrutar de Palma. Os aseguro que Palma es muy bonito, la verdad que es la prueba en la que mas estuve y la que menos entrené. Tenía unos amigos de mi pueblo viviendo allí y aproveché para conocer la isla y descansar un poquito. El trazado es muy parecido a un tramo de rallyes, lo cual a mi me gusta más y aunque no estaba perfectamente entrenado, estaba lo suficiente para ganar. Allí, el máximo rival fue Riera que parece que volverá después de un año de jefe de equipo a los mandos de un nuevo BMW mas moderno qué el anterior, que en este año ha pilotado Juan Luis, y con esta nueva victoria van 10 consecutivas, por eso al comienzo de esta temporada os cuento que ha sido un año de sueño par un piloto, un año imbatido rebajando los récord de las pruebas , se que es mucho pedir para el año 2003 que todo salga igual, pero si que lucharemos mi gran equipo y yo por otro campeonato aunque no sea tan arrasador como este pero si que sea el tercer titulo consecutivo.

Bueno me despido hasta el próximo año que si que estaré espero contando tan buenas anécdotas como las de este año. UN ABRAZO.

Campeón de España Absoluto de Montaña.

El 2003 llegaba lo que nunca crees que te pueda pasar a ti, pero que os puedo decir por mi experiencia vivida que llega y no se pasa nada bien. Es triste que con el sacrificio que da este deporte sea tan injusta la forma que tiene de desmontarte de el.

La primera prueba de la temporada, como estos últimos años es Ubrique, una prueba que particularmente me encanta y en la cual tengo el record. El exceso de confianza me hace relajarme mucho y Fombona, ya mas hecho a su Audi, me pone contra las cuerdas acercándose peligrosamente a mí crono, no al record que tengo en la subida pero si que al de ese año. Ahí ya me empiezo a mosquear conmigo mismo, porque ya no es que Fombona estuviese en mi segundo, si no que yo no era capaz a rebajar. Bueno, que digo a rebajar, que no era capaz a acercarme a mi tiempo del anterior año. Lo mas fácil era pensar, bueno tenia un mal día, esto no es nada, me he relajado demasiado, pero mas adelante me iría dando cuenta que no fue un mal día ni que me relajase en exceso, el problema era otro y muy horroroso, tenían que pasar mas carreras para que me convenciese.

La siguiente Totana, esta me encanta, sobre todo la zona intermedia que se pasa por encima de los 200Km/h. Es una prueba que casi no necesito ni entrenarla de lo mucho que me la conozco. Ya en los entremos empiezo a inquietarme porque los tiempos no eran buenos e incluso en aquella ocasión Xavi Riera me ganaba en las dos mangas del Sábado. No os contaré la noche de ese Sábado porque necesitaría muchas hojas para describirla. A parte de, literalmente, no pegar ni ojo en toda la noche eso no era lo peor, lo peor era que estaba completamente acojonado. Si, estaba muerto de miedo, solo tenía en mi cabeza que en la zona mas rápida de la subida, entre unas rocas, que se llegaba a una frenada a 207km/h según la adquisición de datos, que me colaba medio metro y que ya no podía frenar y me estampaba contra las rocas. Esto que estoy contando no es fácil, porque al ir recordándolo aun siento respeto. Llega la primera manga del Domingo, que eran entrenos, yo no estaba nada bien y Riera vuelve a ganarme. Ya no sabía que hacer, si retirarme en aquel mismo momento o salir a la primera oficial y demostrar que aun seguía siendo el mismo, el campeón. Mi decisión es salir, lo que no sabía es lo que podía pasar. Yo hasta ese día siempre corría sabiendo lo que era capaz de hacer, normal mente salía con rabia y ganas de ganar, pero esta ocasión era distinto, salía pensando que igual no volvía a contarlo. El miedo me podía y lo mas probable es que me pasase algo, pero el destino hizo que llegase a la meta de esa primera manga oficial y que incluso ganase por muy poquito, aventajando a Riera en unas décimas. Faltaba la segunda y ultima manga, la ventaja obtenida en la primera no daba lugar a relajarse, la tensión seguía, pero igual el miedo ya no era tanto. Además ya compartía con mi equipo y amigos un poco mas el miedo, todos animándome. Salgo a la segunda manga y volvía a ser el Roberto de los viejos tiempos, no solo ganaba ya por algún segundo, si no que también bajaba el record de la prueba que yo mismo ostentaba. No obstante este día deja huella en mi vida como piloto.

Estamos en el Fito, la mas grande del campeonato. Esta es en la que más ventaja sacaba siempre a mis contrincantes, aunque yo me sentía algo tocado, no era el Roberto de siempre. Pero al estar en esta prueba, que era una de las que mas veces había participado, pensaba que en cuanto empezase la carrera todo volvería a ser como antes. Los entrenos del Sábado no salían mal, una ganaba Fombona, otra yo. Como normal mente en los entrenos no solía correr mucho y a demás en los tiempos hechos no se acercaban a los que tenia del año anterior del record, pues no me preocupaba y esa noche si dormía sin comerme demasiado la cabeza. El gran problema viene en las oficiales del Domingo, Fombona por avería mecánica pierde aceite y deja la carretera muy manchada. Yo, hacia el medio de la prueba, noto que el coche no se sujeta lo suficiente, pero no apreciaba lo que había en la carretera. En una de las curvas paso a unos mm de la valla, yo creí que ya me salía, sin levantar el pie sigo adelante y en la siguiente curva, que menos mal que la persona que estaba en esa curva, que es un piloto (FINO), sale casi al medio y me para. Ya una vez fuera del coche me doy cuenta de cómo estaba la carretera. El director de carrera decide bajarme otra vez a la salida y después de dos horas, de haber lavado la carretera con agua, (el camión de los bomberos), deciden reanudar la carrera. Yo era el ultimo turismo que salía, todos mis competidores contra los que yo me jugaba el campeonato ya estaban arriba, con la carretera limpia y seca, a mí me toca subir con la carretera mojada, las ruedas frías puesto que llevaba dos horas a pie de salida sin dejarme poner los calentadores. En esas circunstancias me toca a mi realizar la subida, pero las carreras son así, este es el reglamento, solo que no se aplica para todos igual, porque detrás de mi salen las barquetas del Europeo. Yo consigo llegar arriba y pierdo con relación a mi record 6 segundos, las dos barquetas que me siguen al llegar a la zona que se encontraba mojada por el agua que se uso para limpiar el aceite se salen destrozándolas bastante. Deciden que según estaba la carretera no se puede continuar con la carrera, paran otra hora más para que acabe de secarse la calzada y luego suben en un coche de la organización a los pilotos de las barquetas para que vean donde se encuentra las humedades y si ya está lo suficientemente seca para seguir la carrera. Nadie se acuerda que yo fui el único que subió en aquellas circunstancias tan jodidas y mi tiempo valía, aunque me jugase el campeonato de España. Pero eso no era lo peor, si que volví a encontrarme esta vez no con miedo, que si que lo pase con aquellas circunstancias de carretera, pero esta vez me encontraba como impotente y que después de todo lo sufrido en todos mis años de carreras, que era tonto, que se estaban riendo de mi, no sólo la organización de aquella prueba si no que otro piloto me hacia pasar por el tonto mas confiado del mundo. Pero también le felicito, porque yo he picado su anzuelo. Diréis ¿que es lo que estoy contando ahora?, pues es que en la segunda manga oficial, yo viendo la diferencia que me sacaba Riera les digo a mis chicos, esto no esta perdido, si consigo hacer el tiempo del año pasado puedo ganar la carrera y así salí convencido de que si no estaba muy mal la calzada lo conseguiría. Pero por eso digo que le tengo que dar la enhorabuena en cierto modo a Riera, porque él tonto si que no es. También pensó que yo en circunstancias normales no solo podría hacer ese tiempo si no que incluso bajarlo unas décimas, así que tendría que pensar algo mas astuto para que yo no corriera tanto y así lo hizo. Como a 2 km de la salida estaba aparcado y bajado de su coche. Yo que lo veo levanto el pie, puesto que al no estar él en carrera no necesitaba jugármela, subiendo tranquilo habría ganado esa carrera y me destacaría en el campeonato. Lo que yo no podía pensar, y más cuando al ir tan retrasada la carrera por el incidente de la manga anterior el director de carrera dio un aviso de que no se podía detener nadie bajo ninguna circunstancia, que no dejarían a nadie repetir la subida, pues cual es mi sorpresa cuando estoy arriba en la meta celebrando una victoria mas, que después de no se cuantas barquetas aparece Riera con su BMW. Lo primero que comentamos todos los pilotos allí en la meta, mientras él da la vuelta, es que se le habrá parado por problemas de bombas de gasolina y que luego arrancó otra vez y decidió subir hasta la meta. Cual es mi sorpresa, la mayor de toda mi vida deportiva, cuando me entero que les pidió salir otra vez diciendo que le habían molestado unos espectadores. Aquello ya no se podía consentir así que se decide quejarse. Hay dos formas de hacerlo, bueno en realidad sólo hay una, pero yo no les dejé a mi gente que pusieran la reclamación. Primero les dije vamos a hablar por las buenas, viendo que no nos hacían ni caso tanto la organización como Riera, Albes y Fernando ya muy cabreados, incluso conmigo, dijeron “hasta aquí hemos llegado”, y fueron a poner la reclamación. Esto no acaba aquí la reclamación estaba ganada, hasta incluso teníamos testimonios de aficionados y un video donde se veía correctamente porque se paró y no había publico delante molestando, era una zona con el publico escaso y colocado en zona alta. Cual es la mala suerte de todo esto, que cuando van a la oficina de carrera a presentar la reclamación, no es admitida a tramite por llegar 2 o 3 minutos tarde, ya había pasado la media hora de reclamaciones.

Esta vez si me quedo tocado y empiezo a pensar firmemente que yo ya había hecho lo que tenia que hacer como piloto, que ya había tentado la suerte demasiado y que una retirada a tiempo es una victoria

En aquella carrera se encontraba Juan Luis Cruz como espectador. Preguntándole que era del Audi que se había comprado, me comenta que no había buscado aun equipo para hacerle correr. Entre que yo estaba ya un poco harto de correr y que el me propone algo decidimos que yo acabaría el campeonato, intentando ganarlo por supuesto, y el correría para no quedarse inactivo el resto de carreras con un Mitsubishi EVO VII G.N que yo tenía.

La siguiente, San Emiliano, aunque ya tenia claro que me retiraría, que era el ultimo año, no quería bajar la guardia. Mi ilusión era retirarme ganando el campeonato y todas las carreras que pudiera aunque, eso si, yo ya no era el mismo y Fombona cada día estaba mas hacho a su Audi. En esta ocasión quedo segundo, a poco de él, pero ya no podía con su desenfrenada lucha por ganar.

Andorra es bonita, como ciudad me encanto estar allí, pero la prueba no era lo ideal primero para un superturismo, el Audi no se defendía bien en ese trazado es mucha altura, se usa 13 veces la primera y la puesta apunto del motor era imprescindible para allí. Hago segundo, esta vez detrás de Riera, lo cual me ponía bien las cosas, yo siempre segundo y entre Fombona y Riera se repartían el primero, aunque quien iba primero hasta entonces en el campeonato era Luis Flores que era el único que había bajado a canarias a correr y en esta prueba se colocaba peligrosamente detrás de mi.

Ponferrada, en mi tierra, aquí tenía que ganar ya que corría en casa con mis paisanos, pero Fombona, que este tipo de trazados se le da muy bien y que aquí es donde mas merito tendría que me ganase, puso todo sus conocimientos y me ganó. No había nada que hacer, él se encontraba en uno de sus mejores momentos y solo podía felicitarlo y conformarme con la segunda plaza. Yo cada día estaba mas ilusionado con el trabajo del año que venía, me hacia mucha ilusión ser preparador, que a alguien le pudiera trasmitir algo de lo que yo había aprendido en esos 20 años de carreras.

Y llega la última del campeonato, Denia. Quedando cuarto seria Campeón de España. En principio en este año solo tenia primeros y segundos, no quedar cuarto era muy difícil pero no imposible, ya que también podía quedarme fuera de carrera y perder ese ultimo campeonato. Aquí tendría que ser muy frió y acabar, el único que podía ganarme era Luis Flores, los demás matemáticamente ya no podía ser. Así que solo tendría que vigilarlo a el, pero como ya empezaba a ver que esto se acababa, que era mi ultima carrera y aunque era muy importante para mi tener tres campeonatos seguidos en esos momentos ya en carrera, pienso, ¿y por qué no me retiro por la puerta grande y gano la ultima carrera de mi vida? Pues ahora os cuento que casi lo estropeo todo. En los entrenos del sábado, como no es obligatorio hacer los dos, solo hago uno de ellos y muy despacio. Ya el domingo, en la primera de entrenos, subo algo más deprisa pero me gana Fombona. Riera, por un mal estar físico, se decide retirar así que tendría que controlar a Luis, que encima corría en casa. Salimos en la primera oficial y, ya con el casco puesto, salgo a ganar. Pienso, si es la ultima la tengo que ganar. Al poco de salir, en la zona mas rápida de la subida, hay un cambio de rasante leve con una curva de izquierda. Llego al cambio de rasante como un tiro, según la adquisición cuando levanto y piso el freno, a 177k m/h, ya encima del cambio rasante y me salgo de frente. Menos mal que este coche es una madre y para, ya fuera de la carretera pero para. Sólo tiro algunas personas al suelo, sin daños físicos para nadie. Como estoy en sexta, mientras meto la marcha atrás y puedo salir pierdo unos 25 segundos y quedo el 16 de la general. Os acordáis para ser campeón necesito ser cuarto, queda una manga y después del año que llevaba no esperaba ya nada bueno. En aquellos momentos pensaba, tanto luchar, pasarlo tan mal este año y ahora liarla aquí en el ultimo momento. A pesar de lo mal que lo estaba pasando en aquellos momentos, llevé uno de los ratos mas agradables de mi vida, me sentí por unos minutos la persona mas afortunada del mundo lo juro. Sin dar nombres, unos cuantos pilotos se ofrecieron a no continuar la carrera para que yo subiera puestos y pudiera ganar ese ultimo campeonato. Algunos decían es que es muy triste tanto remar para luego morir en la orilla, así que tienes que dejar que hagamos esto por ti. Yo me sentí enormemente orgulloso de ser tan querido en esos momentos, ¡y a alguno de ellos casi no lo conocía! Contar lo que estaba viviendo con mis chicos no tendría forma de hacerlo, estaban con las lagrimas en los ojos, y esta vez no era de alegría. Salgo en la segunda oficial, había que hacerlo bien, solo yo podía arreglar lo que había estropeado antes, subo con la máxima concentración, con ese miedo que me acompaño durante toda la temporada y consigo con la suma de las dos mangas hacer un cuarto puesto que necesitaba. Cuando llego, abajo donde estaba mi equipo, las lagrimas ya saltaron pero ya no eran de impotencia, fue uno de los mejores momentos vividos de mi carrera deportiva.

Un titulo más, TRICAMPEÓN, que bien suena ahora, pero este último……. me dejó marca. Mucha gente me pregunta, pero ¿no vas a correr nunca más?, mi respuesta es yo participaré en alguna carrera de espectáculo o por compromiso, pero solo participaré, lo que tenia que correr ya lo he corrido y, por difícil que sea creerlo, no me han quedado ganas de correr más. Para ser un piloto privado he estado a un nivel aceptable y no quisiera acabar mis días en este deporte siendo peor de lo que he sido. A parte, creo que estaré muy liado las próximas temporadas haciendo algo que me gusta tanto como conducir, que es preparar coches y llevar un equipo de carreras, estar en este mundillo pero desde la barrera.

Para despedirme de las carreras como piloto, se organizó un rallye sprint en mi zona, participe con el Mitsubishi que tenia alquilado a Cruz para la montaña, y como era de esperar salía por la puerta grande. Esa si era la ultima carrera de mi vida, aunque no era tan seria como las otras, pero si que esta tenía que ganarla y así me retiro ganando la ultima prueba en la que participo y brindándosela a todos mis seguidores en mi tierra.

Se despide un piloto que agradece a todos sus incondicionales seguidores lo que han hecho por él, sintiéndome enormemente orgulloso de ser querido por la afición y si que estoy seguro que voy a echar de menos esos aplausos y alabanzas que los aficionados me brindaban cuando pasaba. Gracías por permitirme estar ahí tantos años, y un abrazo muy fuerte para todos.

Campeón de España Absoluto de Montaña.